A pesar de que el instinto de supervivencia, a 60 metros de altura y habiendo recorrido apenas 60 de los 150 metros que mide el puente colgante en el que estás suspendido, aconseja mantener todos los músculos tensos, abre los ojos.
La lluvia llena de sonidos el silencio en uno de los recorridos que, en un trazo magistral, te permiten ver el lecho turquesa del río Valles y la exuberante vegetación de lo que se conoce como la Puerta Grande de la Huasteca Potosina. Como si se tratase de un sueño, no hay forma de volver; sólo queda caminar hacia adelante.
Son apenas las primeras insinuaciones de lluvia del año, por lo que es posible ver el lecho del río, las famosas siete Cascadas de Micos que, año con año, preferiblemente en Semana Santa, son recorridas por cientos de personas para precipitarse en alturas que van de los 3 a los 14 metros, aunque este momento no es precisamente el mejor para pensar en caer.
Apenas estás a la mitad de una gran experiencia y no sabes si estás sudando frío. Ya quedaron atrás las primeras dos tirolesas, a 20 y 60 metros de altura, respectivamente.
Los guías de Adventureland Huasteca animan al grupo contando detalles acerca de la seguridad de la instalación, de cómo han pasado más de 8 mil personas por aquí desde su inauguración, a finales de 2017, y no se ha registrado accidente alguno.
Les crees, pero el vértigo impide hacerlo a ciegas, sobre todo porque aún falta una tirolesa más, de 230 metros de longitud y a 80 metros del suelo. Pero ya pasaste ese puente del infierno, así que a partir de aquí todo es emoción.
Como en el sueño, todo tiene una continuación, pero no fluye con la lógica de la vigilia. Fuertemente enganchada a dos líneas de acero, realmente seguras, te espera una bicicleta con la que pedaleas por el cielo, a 80 metros del río, en dirección a un promontorio que, gracias al clima, aparece imponente, verde y cubierto por nubes finas. Ya nada parece sorprenderte.
Dominado el reino del cielo y con el corazón más calmado, es tiempo de pensar en las otras joyas del Estado: a 291 kilómetros, en la capital potosina, está el recién inaugurado Museo Leonora Carrington; más cerca, a 88.1 kilómetros, se encuentra el Pueblo Mágico de Xilitla, y a 86.5, el famoso Jardín Escultórico de Edward James, grandes opciones para visitar con calma, dejando que el tiempo fluya como la inspiración misma.

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