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Agencia Reforma

PUEBLA, Puebla 11-Jun.- El robo de combustible a Pemex representa para la personas involucradas en ese delito una oportunidad de conseguir ingresos económicos que no podrían lograr en otro empleo legal.
Esa circunstancia atrae a distintos sectores de la población en el llamado Triángulo Rojo, incluyendo a menores y adolescentes que abandonan la escuela para trabajar con esos grupos delincuenciales.
En meses pasados el Gobernador Antonio Gali Fayad dio a conocer que las bandas que roban hidrocarburo a Pemex emplean a menores como “halconcitos” para que los alerten de la presencia de autoridades.
Hace unos días, el Mandatario aseguró que en esa zona 3 mil estudiantes de educación básica y media superior han dejado la escuela para apoyar a los chupaductos.
Además, la presencia de bandas de ordeñadores en la zona repercute en la estabilidad de las familias de distintos municipios, lo cual se refleja en la deserción escolar.
De acuerdo con la SEP, en la región más de 60 por ciento de los alumnos se dan de baja por problemas sociales o familiares.
En un informe, la dependencia precisa que en el 19 por ciento de los casos, el motivo de abandono de estudiantes en la zona corresponde a cambio de escuela en otro municipio del Estado, mientras que 17 por ciento se va por cambio de residencia a otro Estado.
El abandono sin aviso representa el 16 por ciento de los casos y el mismo porcentaje corresponde a problemas familiares, mientras que tener varias materias reprobadas es una causa en el 12 por ciento de los casos.
Con el 7 por ciento aparece como motivo que no le guste la escuela, con el 6 por ciento situaciones personales, con el 3 por ciento que el menor tiene que trabajar y con 2 por ciento problemas económicos.
El cambio de residencia a Estados Unidos suma el 0.70 por ciento, embarazo el 0.50, enfermedad el 0.40 y el 0.20 por ciento se va por cambio de residencia a otro país que no sea Estados Unidos.
En el 0.16 por ciento de los casos no se han especificado las causas mientras que el 0.4 corresponde a problemas para transportarse a la escuela.
La SEP aseguró que para combatir la deserción impulsa un modelo educativo que promueve la asistencia, permanencia y aprendizaje en las escuelas.
El modelo ha permitido que los docentes apliquen medidas para evitar que, por diversas causas, los estudiantes abandonen la escuela.
La estrategia comprende la focalización y acompañamiento de escuelas en las que se identifican casos de deserción.

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