A medias, así se han cumplido las tareas por la seguridad y la movilidad de los estudiantes que asisten al Campus Sur de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, donde la calificación de diez sigue siendo de ellos, que superan obstáculos diarios con tal de ser mejores personas y ciudadanos a través de su asistencia diaria a las aulas y su solidaridad.

Y es que a casi dos meses de haberse refrendado compromisos entre autoridades municipales, estatales, universitarias y la representación estudiantil por un mejor entorno, activados ante un incidente que lastimó a una joven, el escenario sigue más o menos igual.

A CAMPO TRAVIESA. La maleza en los alrededores se podó en algún momento y también en algún tramo, pero no deja de crecer y el matorral se mantiene como aliado amenazante de ratas “de dos y cuatro patas”, señalan alumnos que a veces los llevan, otros días se van de aventón y otros más se la juegan entre el irregular transporte público y el riesgoso trayecto a pie.

Y es que con el pretexto de que los alrededores son propiedad privada, nadie ha procedido a construir banquetas sobre el largo camino que conduce a la UAA y ni siquiera a despejar una vía segura para quienes caminan, que esté al margen del arroyo vehicular.

TRANSPORTE. Para no variar, la peor nota la vuelven a dar los urbanos de ATUSA, cuyo compromiso, según el delegado de la Federación de Estudiantes de la UAA en el Campus Sur, Mauricio Coss Aguirre, es que las rutas 6, 33 y 42, arriben a las puertas de la institución para el ingreso a las ocho de la mañana; luego cubran el trayecto hasta el Campus a la una de la tarde en un ruta; otra a las 2 y una más a las 3, con una espera de minutos para la salida de alumnos.

No obstante, estudiantes entrevistados en el Campus por El Heraldo, comentan que esa cobertura no siempre se da y de hecho la mayoría de las veces los dejan y recogen “en la glorieta de acceso a San Gerardo, argumentando que no les costea ir hasta allá”.

Este punto combina la lejanía de un kilómetro y medio a pie desde el paradero hasta la UAA, con la falta de banquetas, maleza alta y ni una sola luminaria en esa longitud; “lo bueno es que ahorita ya hay luz cuando llegamos”, afirma con consuelo Francisco Javier Medrano Gómez, jefe de grupo en la carrera de Logística Empresarial.

Él escucha de compañeros que bajan del camión en el puente Nissan, a no menos de 400 metros sobre la salida a México, donde sin luz el riesgo no distingue mujeres o varones y de hecho lamenta que tuviera que pasar un incidente para contar con patrullaje ahora.

Y sí, reconocen los jóvenes que de entonces a la fecha suele haber vigilancia de la Policía Municipal o Estatal, además de la universitaria que sin falta hace acto de presencia; también, la constante orientación que dan los uniformados para enseñar prevención a los jóvenes.

ALTERNATIVAS. Con nobleza, coinciden los entrevistados en señalar que los camiones de la UAA que los trasladan de manera gratuita son un gran apoyo, como también lo son los compañeros que dan aventón y los que participan en un grupo universitario de Whatsapp, pues “ofertan espacios de sus autos y hasta indican sus rutas desde o hacia la ciudad a ver a quién le queda”.

Persiste sin embargo, la preocupación de que los alumnos foráneos que arriban desde la salida a México, también sin banquetas, senderos ni luz, puedan sufrir percances porque autos, camiones de carga y demás, “circulan como van, sobre autopista y el riesgo a su integridad es latente”.

Al respecto, la FEUAA que presidente Ivonne Zavala Soto, gestiona actualmente que quienes son solidarios y trasladan compañeros, puedan acreditar algunas horas de servicio social, pues es lo que están cumpliendo. Las tareas siguen pendientes, pero los jóvenes se sacan diez.