Ernesto Núñez
Agencia Reforma

BOCA DEL RÍO, Veracruz.- A la caza de los 10 millones de votantes de Puebla y Veracruz, Ricardo Anaya hizo a un lado la corrección política y, sin sonrojarse, defendió las candidaturas de la esposa del ex Gobernador Rafael Moreno Valle y del hijo del actual Mandatario Miguel Ángel Yunes Linares.
“Tienen méritos propios”, dijo Anaya -la voz grave, el rostro adusto- cuando se le preguntó si heredar las gubernaturas es normal y sano para la democracia.
“Miguel ha sido dos veces Alcalde, de resultados verdaderamente exitosos”, abundó, “y Martha Erika es la única de los candidatos a la gubernatura que ha recorrido todos los municipios del estado, está preparada y tiene carrera propia”.
Anaya acompañó ayer a la candidata poblana y al candidato veracruzano en sus arranques de campaña; sendas concentraciones en las que el PAN quiso mostrar el músculo en las entidades que gobierna.
En Puebla (con 4 millones 520 mil personas con credencial de elector), el arranque fue en Tecamachalco, tierra de la esposa de Moreno Valle, un municipio de 80 mil habitantes, famoso por ser parte del “triángulo rojo” del huachicol.
En Veracruz (5 millones 789 mil electores), el panismo abrió campaña estatal en Boca del Río, localidad de 150 mil pobladores gobernada por Miguel Ángel Yunes Jr. de 2008 a 2010 y de 2014 a 2017.
En ambos municipios, el acarreo, que hoy le llaman “movilización”, hizo la magia del mitin. Anaya pudo ver muchedumbres agitando banderas, escuchar a mujeres gritando y sentir la vibración de las ruidosas batucadas.
Orgullos del nepotismo de Moreno Valle y Miguel Ángel Yunes, Martha Érika y Miguel rindieron sus plazas a los pies de su candidato presidencial, quien aprovechó el escenario para lanzarse en contra de su rival en esta contienda: Andrés Manuel López Obrador, a quien menciona en sus discursos más que a cualquier otro personaje.

‘Vamos a arrasar’
El jingle de la campaña panista en Veracruz no deja lugar a dudas: “chiqui, chiqui, chiqui, chiqui Yunes…”.
Es por el hijo del Gobernador, por quién están ahí miles de veracruzanos movilizados desde una docena de municipios del estado.
Miguel Ángel Yunes Márquez, dos veces alcalde de este municipio, hoy candidato a Gobernador, llega cargado en hombros al templete, con Ricardo Anaya a su lado.
Los candidatos acaban de caminar ocho calles sobre la avenida Pino, donde hoy se erige un parque en la colonia Miguel Alemán, y que sirvió de escenario para el acto de campaña más numeroso que ha encabezado Anaya desde que arrancó su campaña presidencial.
Los panistas de Boca del Río, más los del Puerto, Xalapa, Martínez de la Torre, Tantoyuca, Córdoba, Tierra Blanca, Tuxpan, conforman una marea humana que se mueve al ritmo del pegajoso jingle: “chiqui, chiqui, chiqui, chiqui Yunes”.
“Asamblea ciudadana”, la llama Dante Delgado, quien toma la palabra en su triple carácter de dirigente de MC, ex Gobernador del estado y promotor del Frente opositor.
Presumiendo su poder de movilización, Yunes Márquez le promete a Anaya que Veracruz lo llevará a Los Pinos.
“No sólo vamos a ganar la elección de manera contundente. ¡Vamos a arrasar!”, exclama el panista, quien no olvida, al inicio de su discurso, agradecer a su papá todo el cariño y el apoyo.
Emocionado, Anaya agradece la promesa de ese torrente de votos y colma de elogios a los Yunes.
Del hijo, dice que ha sido el mejor alcalde de Boca del Río. Y, por si no quedó claro, en la entrevista banquetera de Puebla, dice a quienes cuestionan su candidatura que a Miguel nadie le regaló nada. “Me interesa mucho que quede claro, es un hombre que está aquí por méritos propios”, insiste.
Y después se desvive en elogios al Gobernador, que no está ahí, pero -según los organizadores- está de corazón en el arranque de campaña.
La minigubernatura de Yunes padre, que apenas estará dos años en el poder, es defendida con vehemencia por el candidato presidencial.
Según Anaya, Yunes Linares hizo justicia a Veracruz metiendo a la cárcel al ex Mandatario priista Javier Duarte.
Y, aunque las cifras digan exactamente lo contrario, el panista asegura que se ha comenzado a revertir el grave problema de inseguridad y violencia que afecta Veracruz desde hace una década.
Yunes hijo, y Anaya, se lanzan contra la demagogia de sus oponentes, descalifican la amnistía de López Obrador, y prometen pacificar a Veracruz cuando ambos lleguen al poder.
“Van a ver cómo le va a ir a Veracruz con un Gobernador y un Presidente trabajando todos los días por la seguridad de los veracruzanos”, promete Anaya.
Medio día se tardaron los organizadores en concentrar esa mancha humana en el también conocido como Parque de los Bomberos. Y el mitin dura apenas una hora, de los cuales Anaya utilizó solo 19 minutos.
Cuando todo acaba, todavía hay luz de sol en Boca del Río. La gente se dispersa, y Anaya sale corriendo rumbo al aeropuerto.

En la tierra del Huachicol
Por la mañana, en Puebla, Anaya fue menos efusivo.
Rafael Moreno Valle, el Gobernador que conquistó esta plaza para el PAN en 2010, no está presente, ni siquiera “de corazón”.
El “hombre fuerte” de Puebla no es mencionado por el candidato a la Presidencia en sus 17 minutos de discurso. Pero tampoco por su esposa, la candidata a Gobernadora.
Para él no hay saludos, elogios ni reconocimientos. Ni siquiera una indirecta.
Es más, Anaya prefiere traer al mitin la memoria de otro ex Gobernador: el priista Mario Marín, para descalificar la campaña de Morena en la entidad, pues lleva como cabeza de fórmula al Senado a uno de los más cercanos colaboradores del “góber precioso”: Alejandro Armenta Mier.
El mitin de Tecamachalco reúne a menos de 3 mil personas en una calle estrecha del centro del pueblo.
Apretados, panistas y perredistas se esfuerzan por agitar sus banderas frente al candidato a la Presidencia. Mientras un contingente de Movimiento Ciudadano pelea por acomodarse en las sillas.
En este municipio, el PAN postuló a Nacho Mier para Alcalde, y MC a Issac López, por lo que el Frente divide sus apoyos a Anaya y Alonso en dos bandos.
Ante ellos, la candidata pronuncia su primer discurso de campaña, apoyada en tarjetas que lee constantemente.
La esposa del ex Mandatario comienza agradeciendo la presencia de la esposa e hijo de Antonio Gali, el Gobernador en funciones, a quien Moreno Valle le encomendó la gubernatura en las elecciones de 2016 y que servirá de enlace entre la pareja, en caso de que la candidata se convierta en la primera Gobernadora de Puebla.
Martha Erika recuerda su infancia en este municipio, donde nació y creció, y asegura que como Mandataria trabajará para sacarlo del mapa criminal.
“Me dueles, Tecamachalco”, dice, al recordar que ese uno de los seis municipios que integran el llamado “triángulo rojo del Huachicol” en Puebla.
Anaya, sin mencionar directamente el problema del robo de combustible, trata de justificar el problema que, según datos de Pemex, se expandió precisamente en el primer gobierno panista. El candidato denuncia que la Federación abandonó a Puebla, al enviar solo a 200 de los casi 40 mil efectivos que tiene la Policía Federal. Ni siquiera uno por municipio.
En territorios panistas, Anaya cierra el primer mes de campaña. Luce sonriente y retador. Denuesta a López Obrador, y a José Antonio Meade ya ni lo menciona. Apela al voto útil, asegura que 60 días es suficiente para rebasar a Morena, y deja que los Yunes y los Moreno Valle hagan su trabajo: acarrear, llenar plazas, prometer millones de votos.

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