Alejandra Benítez / Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Pamela Gutiérrez llegó a Pumas Femenil esta temporada; a sus 31 años de edad, picó piedra para ganarse la titularidad como portera de las auriazules, es nutrióloga de profesión y juega desde los 12 años.

Tuvo que dejar su natal Aguascalientes y sacrificar el desarrollo de su profesión para buscar su sueño en la Liga MX Femenil. En medio de esta lucha por trascender también ha tenido que sacar fuerza de la adversidad, pues Gianny, su pequeño hijo de 7 años de edad, no está con ella.

Un asunto de patria potestad compartida le impidió tener a su hijo a su lado. Todas las noches se muerde lo labios para no llorar y luego de hablar por teléfono con su pequeño, toma fuerza para salir a entrenar al día siguiente, poniendo el extra y pensando; “Va por ti, Gianny”.

“Tengo un niño de 7 años, un hermoso chiquito, ahorita estoy muy enfocada en el futbol y mi hijo es mi motivación principal, a lo mejor no lo entiende porque está chiquito y en un futuro le podré decir que jugué como profesional, que nunca baje los brazos, que luche por lo que quiere porque sí se puede”, confesó a Grupo REFORMA.

“No está conmigo, es una cuestión legal, comparto la custodia con su papá, él lo tiene ahora, está en muy buenas manos, siempre que puedo me doy tiempo para ir a verlo, y lo que sí es que hablo diario con él. Sé que va a venir en algún momento y siempre me echa porras”.

Pamela no cabe de orgullo porque su hijo ya juega futbol en la escuela y decidió ser portero para honrar a su mamá, buscando que nadie le haga gol, como a ella.

“Eso me hace sentir increíble, me hace la mujer más feliz del mundo”, comentó.

La portera reconoció que la Liga llegó tarde a su vida, porque también tuvo que luchar con el tema de la edad.

“En la primera temporada hice pruebas, pero mi edad fue el gran impedimento, hoy me llevo bien con todas y trato de ser un ejemplo para ellas”, destacó.

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