Salvador Rodríguez López

Tres de los servicios más indispensables para la mayoría de los aguascalentenses son atendidos con toda la parsimonia de que son capaces concesionarios y servidores públicos, que ante la exigencia de que mejoren la atención responden que “se hace lo que se puede”, lo que evidentemente es muy poco.
Agua potable, transporte urbano y alumbrado público ocupan la mayor de las quejas que emiten habitantes de la ciudad y zona colindante, sin que las autoridades correspondientes hagan el mínimo esfuerzo por encontrar una solución definitiva.
A lo más que llegan a realizar es llevar a cabo estudios que no pasan de ser una tomadura más de pelo, ya que ninguno llega a concretarse y cuando parece que hay una luz al final del túnel, como sucede con la ley de movilidad, que lleva más de un año del planteamiento y luego vino la aprobación del Congreso, ahora está en proceso de análisis y todo queda en una proximidad.
Si en verdad se quisiera hacer algo efectivo, bastaría con darle salida a las demandas sociales. Sólo se requiere que los responsables se interesen en leer o escuchar lo que publican los medios para que le dieran curso, pero seguramente que es una tarea demasiado agotadora que dejan para hacerlo otro día y así pasa el tiempo.
La concesionaria del agua entubada cambió de nombre pero no de sus actitudes negativas, por lo que la distribución del líquido es irregular, algunas veces se recibe durante el día y en otras por la noche, lo que trae irritados a los ciudadanos, y si se trata de las unidades habitacionales con casas o departamentos en el tercer nivel, es difícil que lo obtengan debido a la falta de potencia.
Lo anterior genera otro problema para los propietarios de dichos departamentos que, cansados de no ser escuchados, lo ponen a la venta y viene la segunda parte, al dificultarse encontrar un interesado debido a esa situación, por lo que al final de cuentas tienen que aceptar que les paguen un precio inferior a su valor.
En cuanto a los urbanos, las acusaciones son recurrentes particularmente por la tardanza en el arribo de las unidades a los paraderos y cuando finalmente aparece es porque viene atiborrado, lo que provoca que el usuario llegue tarde a su destino o viaje en un taxi, con lo que esto significa económicamente para un trabajador o un estudiante.
Son tantas las veces que se ha prometido un cambio sustancial en el colectivo que ya nadie se lo cree, por lo que las casi 400 mil personas que lo utilizan diariamente no tienen otra opción que aguantar el enfado y conformarse con presentar la denuncia pública.
Del alumbrado público hay quienes suponen que si se privatizara sería mejor, pero al ver lo que pasa con el agua potable consideran que es preferible que siga como está, en tanto a seguir presionado a la autoridad municipal, que ante las múltiples fallas del servicio se hace como que la Virgen le habla. Puede tener alguna razón cuando responde que la falta se debe al robo de cables, pero son salidas en falso, ya que su obligación es reponerlos a la mayor brevedad. No pueden esperar a que concluyan las investigaciones y que se dé con el paradero de los responsables, cuando lo urgente es restablecerlo.
Es normal que la falta de alumbrado atraiga a la delincuencia, que sabe que mientras llegan las patrullas ya se encuentran lejos del lugar, hecho que obliga a no estar en la calle salvo por algo ineludible. Esa soledad que se registra debido a la oscuridad produce una mayor incertidumbre, ya que se han dado casos en que la agresión a las casas se lleva a cabo no obstante que estén los moradores, o que quienes viajan a bordo de bicicletas, motocicletas y automotores estén expuestos a ser asaltados.
Para terminar con estas demandas, hace falta incluir en la ley el delito de Negligencia, aplicable a los prestadores de servicios, trátese de concesionarios o autoridades, y que además tenga acatamiento efectivo, y ya se verá cómo se activan en cada lugar.

OTRA VACILADA
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Los famosos “pactos de civilidad”, de los que tanto se alardea, no pasan de ser una simulación, ya que se aceptan de dientes para afuera, porque nadie cede un milímetro en su parcela de poder, sólo que para salir en la foto están dispuestos a declarar lo que sea.
En cada elección constitucional surge este tipo de convocatorias cuando los candidatos y sus partidos se dan hasta con la cubeta, por lo que en la búsqueda de reducir unos decibeles se busca una reunión entre los implicados, lo que también se registra a nivel interno ante las arremetidas de los interesados en las postulaciones, sin embargo, al final del día, el que tiene más saliva come más pinole.
Algo similar ocurre con los sindicatos, que ante la incapacidad de los líderes de crear una agrupación prefieren dedicarse al “pirateo”, patrocinando revueltas que les permita quedarse con la titularidad del contrato colectivo, o por lo menos fraccionar el sindicato, con lo que suponen que han dado un paso muy importante.
Es una cuestión que se da en toda la República, de ahí que no sorprende lo registrado hace días en Palacio de Gobierno, al reunirse algunos de los principales dirigentes sindicales -porque hubo quien mandó representante-, con lo que nadie puede exigirle que deje de seguir adelante con su propósito de quedarse con una de las agrupaciones más importantes que tiene la principal organización en el estado.
Por lo escueto del boletín que enviaron desde Palacio Mayor, se desconoce los puntos que trataron, no obstante el hecho de que consignara que se habó con “civilidad y madurez” significa que hubo asuntos peliagudos, tan es así que -presuntamente- determinaron “resolver (los) conflictos de manera pacífica”.
Está claro que los asistentes aceptaron estar en torno a esa mesa porque así conviene a sus intereses y para dar la imagen de que están comprometidos “con la paz social y la estabilidad laboral”, que es algo en lo que deberían estar obligados y si alguien falla es porque su ambición de poder es mayor.
Como se ha señalado Con Usted, por muchos años las relaciones obrero-patronales en Aguascalientes han sido uno de los principales atractivos para los nuevos inversores, tanto nacionales como extranjeros, a lo que se agrega otro aspecto igual de importante, como es el equilibrio intersindical, lo que de romperse uno de ellos origina intranquilidad en los negocios establecidos y en aquellos que están en curso.
Más que un “acuerdo de civilidad” lo que hace falta es que cada quien respete la posición de los demás, porque hacer lo contrario se puede convertir en un bumerang que tardíamente se pretenda eludir.

HAY EMPLEO

En una demostración plena de lo que significa la industria automotriz en Aguascalientes, el dirigente gremial de este sector, Rogelio Padilla de León dio a conocer que hay más de mil vacantes, por lo que las oportunidades están ahí, dándose preferencia a los habitantes del estado, lo que no obsta para que de otras partes de la República se les dé cabida, ya que la exigencia de producción obliga a hacer contrataciones sin importar de dónde provengan. La mayor parte de los puestos de trabajo es para operarios y técnicos y en menor grado a nivel profesional. Es importante para la entidad que exista ese tipo de circunstancias, porque las vacantes es una posibilidad que tienen los trabajadores de escoger en dónde quieren laborar, lo que a su vez es benéfico para las empresas al tener personal que está satisfecho con el lugar en que está y con lo que hace.