Omar Cabrera 
Agencia Reforma

FILADELFIA, EU.- Pasaron 33 años para que Dolph Lundgren volviera a interpretar al personaje que lo lanzó a la fama en Rocky 4, el inclemente boxeador ruso Ivan Drago.
Sólo que esta vez el actor de 61 años lo transformó física y sicológicamente para una nueva aventura, en la segunda parte de Creed, el spin off de la franquicia Rocky.
Lundgren, de 1.96 metros de estatura y nacido en Suecia, acepta en entrevista que ha sido sin duda el personaje de su vida.
“En mi vida Drago es importante, ayudó a que la gente me volteara a ver, y aún hoy me siguen viendo a través de él. He hecho muchos personajes, muchos rusos, pero Drago ha sido mi mejor amigo”, comparte este hombre de mirada entrecerrada.
En Creed II: Defendiendo el Legado, que se acaba de estrenar en EU y que llegará a México el 1 de enero, Ivan Drago vuelve a la escena atraído por la figura de Adonis Creed (Michael B. Jordan), hijo de Apollo, aquel al que Drago mató en el ring en la cinta de 1985.
Pero ahora el boxeador retorna con la idea de enfrentar a su hijo Viktor Drago (Florian Munteanu) con el joven Creed. Su idea es cobrar venganza, que su apellido florezca de nuevo y reivindique su humillante derrota ante Rocky (Sylvester Stallone), ahora entrenador de Creed.
“Cuando leí el guión, hablamos de un Drago derrotado, humillado, perdido todos esos años, expulsado de su país, su esposa lo había dejado. Yo tenía que interpretar todo eso tanto física como sicológicamente.
“De inmediato pensé que yo me veía muy bien para lo que había vivido Drago en estos 33 años… vivía derrotado, sin dinero, obviamente no tenía para cuidar sus dientes, así que pensé que tenía que hacer algo con ello”, cuenta Lundgren.
Fue así que se maltrató el cabello, se pintó la dentadura para que luciera sucia, y usó ropa dos tallas más grandes que la suya, para dar la apariencia de abandono.
“En la primera escena que rodamos, mi agente no me reconoció… Sly, como yo, odia el maquillaje, le gustó mucho y a mí también”, asegura el robusto actor.
Pero lo más complicado para Lundgren fue la conformación sicológica de Ivan Drago.
“Mi trabajo fue construir mi personaje con base en la responsabilidad de cuidar a mi hijo. Los atletas de alto rendimiento, como le pasó a Tiger Woods, sufren mucho y cuando vuelven tienen una reacción enorme… Traté de construir mi personaje con toda su complejidad en lo que había pasado en su vida.
“Ahora él hace un gran descubrimiento, que es el amor por su hijo, se da cuenta de que ganar no es importante siempre, después de todos estos años, él hace este gran hallazgo”, resalta el también miembro de Los Indestructibles.
Y en ello fue inevitable utilizar su propia experiencia de vida con su padre, un economista que lo maltrató en su infancia.
“Tiene que ver con el perdón y la redención. Yo tuve que olvidar lo que hizo mi papá, lo que hice yo mismo. Con este personaje pasa algo similar, sus inseguridades quedan atrás para salvar a su hijo”.