RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El domingo pasado por una tarde completa Tijuana fue el centro de la atención de la política nacional. Estaba ahí la gente que tiene que ver con la organización electoral, los consejeros, la mayoría de los miembros del consejo general del INE y había un reconocimiento de que un asunto de interés nacional en el que se iban a tocar temas que le importan al país, pero que primero que al país le importan a la zona fronteriza y dentro de la zona fronteriza Ciudad Juárez y Tijuana son las ciudades donde se ha desarrollado una mayor cultura de la binacionalidad y la nacionalidad y por eso los habitantes de la frontera querían escuchar qué futuro le espera a la frontera, qué futuro le espera a las maquiladoras, a la inversión extranjera y que proyectos tienen los que aspiran a la próxima conducción del país. Y a cambio de eso su alegría por ser tomados en cuenta se convirtió en darse con la pared y decir: “Simplemente fuimos los anfitriones de una bufonada”, porque lo que vimos el domingo allá en Tijuana no es una debate ni de ideas ni una confrontación de personas que le aportan su emoción, su brío y su lenguaje no verbal a la defensa de sus ideas. Vimos algunos enunciados. Escuchamos algunos lugares comunes verdaderamente convertidos ya no en lemas de campaña o en propuestas reiteradas, sino una cosa como el mantra político trans sexenal.

Creo que los candidatos a la presidencia han desperdiciado la oportunidad de hablarle de frente a la sociedad. No por estar cuidando una competencia que parece ser un programa de concurso y por estar haciendo este reality show que no conduce a nada y que no resuelve nada y que no permite tener propuestas fundamentales, que no nos dice qué herramientas políticas tienen todos ellos, o algunos de ellos, o cual tiene más o cual tiene menos; en lugar de decirnos eso pierden el tiempo diciéndose:”Tu eres un deshonesto, tu eres Ricky riquín pillín, canayin, etc.” Un nivel de kermesse. Una cosa indigna de la seriedad con la que se debe tomar la renovación del Poder Ejecutivo en una república que tiene problemas de a de veras. Los problemas de México no son si Ricardo Anaya paga una casa en Atlanta o no, ese no es un problema nacional. No es un problema nacional si un hijo de Andrés Manuel estudió en España, tampoco. Ni si José Antonio Meade trabajó para un gobierno y después trabajó para otro y si pertenece o no a un Partido. Esas son superficialidades. Lo importante es que cualquiera de ellos nos diga, nos convenza y nos exhiba elementos firmes de que tiene un proyecto político que se puede convertir en políticas de gobierno que pueden resolver los problemas de este país. Los problemas no se van a resolver cuando El Bronco les pida que se den un abrazo, esas son escenografías estériles y son libretos de carpa y el país no necesita libretos de carpa. El domingo que veía junto con mi mujer el debate creí que habíamos vuelto a la época de Chucho Salinas y Héctor Lechuga con su programa Chucherías, sin dejar de recordar a ese excelente personaje  “Juan Derecho”, allá por los años sesentas. O más cerca a nuestro tiempo a Brozo. El domingo pasado se observó una vez más la pachanga. Se ponía la diversión por delante de la reflexión. Y se podía poner la leve injuria de “tú la traes”, en lugar de entender cuál de todos esos partidos políticos que han formado tres coaliciones realmente tiene herramientas de transformación. Al final no tenemos más que a Lechuga y a Salinas, es lo único que nos queda. ¿Por qué? Porque los políticos profesionales parece que no lo son. Los políticos profesionales encuentran una ventana y una oportunidad ¿para qué? No para exponer sino para evadir. No para responder sino para ocultar. No para decir: “Yo pienso esto claramente y lo defiendo por esto”.

-¿Usted va a legalizar la mariguana sí o no?

-Voy a hacer una consulta.

-No le pregunto qué va a hacer ¡le pregunto si o no!

La respuesta nunca va a llegar. En parte porque la pregunta tampoco va a llegar porque cuando se pregunta y se regaña al mismo tiempo, como lo hacían los moderadores el domingo pasado, entonces las cosas tampoco funcionan por ese lado. Por eso es un espectáculo mediático bastante pobre, ramplón, apenas con un asomo de interés, pero no se puede interesar alguien en el análisis de la realidad política cuando lo primero que se oculta es la realidad política y se le da espacio nada más a la bufonada de un programa de televisión aparte de todo mal producido, con las cámaras apuntando quien sabe para donde y cuando tenían que tomar el abrazo se fueron para otro lado, etc.

Como programa de televisión fue aburrido, como exposición política mocha e incompleta. Que lástima que los mexicanos no recibimos nada positivo y la gente de la frontera se quedó en las mismas o peor.

 

EL TSUNAMI ANDRÉS MANUEL

No obstante lo anterior, si hoy fueran las elecciones MORENA, PT y Partido Encuentro Social –PES- lograrían la mayoría en ambas Cámaras del Congreso de la Unión. Esto según la última encuesta de Consulta Mitofsky realizada por Roy Campos. Y es que en esta elección no nada más se juega la Presidencia de la República, hay que recordar que hay otras competencias, como el Poder Legislativo. Todos los diputados federales, todos los senadores y el 86 por ciento de los diputados locales de toda la república. Y estamos viendo lo que parece el tsunami López Obrador en lo relativo a la elección presidencial y que está arrastrando a los candidatos a diputados y senadores por lo que es muy probable que tenga mayoría en las cámaras la alianza alrededor de MORENA. Esta alianza encabezada por MORENA tendría una gran cantidad de legisladores. De acuerdo a Consulta Mitofsky hay 80 por ciento de probabilidades de que la alianza MORENA, PT y PES tengan más de 250 diputados, es decir mayoría en la Cámara de Diputados. Esto no sucede desde el sexenio de Ernesto Zedillo, pero a partir de él ya no la ha tenido ningún partido. Actualmente hay una mayoría de alianza, PRI, PT VERDE y Nueva Alianza, tienen 262 diputados, pero como alianza. En el caso de MORENA es un partido que acaba de fundar López Obrador y su primera presidencia iniciaría no solo con la ventaja que dicen las encuestas que hoy tiene, sino también iniciaría con congresos de mayoría. Y como la primera fuerza, por sí solos iría MORENA, la segunda fuerza, que sería el bloque opositor estaría el PAN, pero tal vez sin llegar a 100 diputados. La tercera fuerza sería el PRI con una gran caída pues hoy tiene más de 200 diputados y podría disminuir hasta 60 diputados, máximo 62. Las sorpresas vienen después, la cuarta fuerza electoral podría ser el PES, un partido recién creado. Y quinta fuerza electoral el Partido del Trabajo. El PRD podría irse hasta la sexta fuerza en la Cámara de Diputados, cuando hace doce años fue la segunda fuerza. Los anteriores serían los grandes cambios.

Ya conformados como alianza, la alianza de MORENA, P0T y PES podría llegar a tener casi 298 diputados.

En el caso del Senado de la República la primera fuerza sería MORENA, segunda el PAN, el PRI la tercera fuerza y el PRD se iría hasta la cuarta fuerza. Pero la alianza MORENA, PT y PES podrían llegar a tener 73 senadores de un total de 128 senadores que conforman el Senado. No hay que olvidar que la mayoría absoluta en el Senado se logra con 65 senadores, por lo que también podrían llegar a tener la mayoría absoluta en el Senado.

Algo que se está observando en las preferencias de los votantes es que López Obrador tiene muchos más votos que sus diputados, por eso es que está pidiendo que también voten por sus diputados y senadores porque se está dando cuenta que no todos los que votan por él votan por los candidatos a legisladores por MORENA.

¿De dónde salen los votos de López Obrador? La encuesta de Consulta Mitofsky señala que hay votantes que votan por el PRI para diputados o senadores pero por López Obrador para presidente. Con los panistas es lo mismo, votan por el PAN para diputados o senadores pero por López Obrador para presidente. O sea que no están apoyando totalmente a los candidatos de López Obrador. Como podemos observar MORENA está jugando el papel de anti sistema y eso lo coloca en las preferencias electorales. Lo anterior debe estar provocando un sismo en el PRI en estos momentos por lo que se está pronosticando de acuerdo con estas encuestas. También los partidos recién creados deben estar asombrados y preocupados por la manera en que van a administrar la riqueza legislativa, imagínese usted por ejemplo al PES, un partido nuevo que antes de cuatro años de fundado va a tener 70 diputados pues no es fácil. Falta poco para corroborar lo anterior.