CDMX.- Apenas se ven los créditos iniciales en “Deadpool 2”, y el “Mercenario Bocazas” ya hizo trizas con sus burlas al Wolverine de Hugh Jackman y a las canciones de las sagas de James Bond.
La secuela del filme de 2016 que acumuló 783 millones de dólares alrededor del mundo, podría llamarse “Recargado”.
El más trol de los superhéroes fílmicos también reparte leña a las “vacas sagradas” de Marvel y DC, del universo musical y un montón más de personajes, guiños que a la audiencia difícilmente se le escaparán.
Tampoco se salva su intérprete, Ryan Reynolds, quien permite zarandear su carrera con un gusto pocas veces visto en Hollywood.
Pero, contrario a la diversión desternillante que se ve en pantalla, el astro canadiense reconoció en entrevista que durante la concepción de “Deadpool 2” sudó de nervios.
No era para menos: la saga es el proyecto de su vida, y el primer episodio sorprendió con su irreverente estilo, pero más por su recaudación.
“Siempre siento presión. La primera casi me mata. Con la segunda no fue distinto. Era como estar haciendo lagartijas 24 horas, los siete días de la semana. Estar preocupado por si lo estás haciendo bien.
“Son muchos detalles, mucha acción, muchas referencias pop, muchos cameos. Juntar todo esto en una extraña armonía que sirva a la historia y a sus inusuales personajes… siempre es difícil, pero lo amo”.
Dirigida por David Leitch (“John Wick”), la violentísima “Deadpool 2” (clasificación C, como su antecesora) sigue al polémico antihéroe en una cruzada particular.
Debe proteger al joven mutante Firefist, quien es objeto de la cacería del viajero del tiempo Cable (Josh Brolin), un poderoso ser con miembros tecnorgánicos y armas devastadoras.
La relación en el set con Brolin, quien en “Avengers: Infinity War” interpreta a Thanos, fue muy extraña porque no se le parece en nada, admitió Reynolds. (Mario Abner Colina/Agencia Reforma)

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