Saúl Alejandro Flores

Muchas veces cuando se hacen propuestas, aparecen varias voces que manifiestan lo complicado que sería reducir o erradicar determinado problema, y eso no lo digo solamente yo, ustedes amables lectores se han topado con dicha actitud o palabras, es una barrera o límite que ponen las personas más que como una actitud ya condicionada que como una actitud basada en las mecánicas de la razón.

El sector agua no es la excepción, realmente existen un sinnúmero de ideas, propuestas, sugerencias, estudios, diagnósticos, etc., que se han quedado en los cajones de los escritorios, en columnas de periódicos o revistas, incluyendo las especializadas, en conferencias y por supuesto en pláticas de café; pero un factor que ha propiciado el que no se hayan externado es el que podríamos llamar bloqueo, porque existe la actitud mecánica en su mayor parte o bien lo que se dice “mala voluntad” de quienes en una típica palabra, niegan e impiden con el monosílabo: “No”.

Parte del origen de ese rotundo “no” procede de la ausencia de conocimiento sobre áreas diferentes a las que domina o perfil profesional de quien emite el “no”, lo cual obedece básicamente a que su visión, perspectivas y opiniones se encuentren determinadas por su perfil profesional, sea ingeniero, abogado, contador, administrador, economista, etc.

Lo anterior, lo menciono sin el afán de denostar a las profesiones citadas, lo que sí cuestiono es la falta de lo que podríamos decir un desdoblamiento profesional, es decir, visión amplia, cierto que las bases te las da o proporciona tu profesión, pero el hecho de ampliar visión permite comprender el amplio panorama del conocimiento, y digo comprender, porque dominar totalmente es algo lejano por que se requeriría estudiar otras carreras y en el caso real es complicado, por ello, es importante tener una visión amplia y aceptación a escuchar, porque el tema del agua no es sólo ingeniería, medio ambiente, leyes, productividad, el agua como lo hemos venido comentando en este espacio y lo demuestra la realidad porque implica varios temas, áreas del conocimiento y diversas facetas de la vida y actividad humana, por tal motivo, es que se le ha otorgado el calificativo de “transversal”.

Abordar la problemática y realizar los estudios del agua, no es sólo cuestión de perfil profesional, ni de que entienda muchas profesiones, o ser un “sabelotodo” o tenga por así decirlo mucho conocimiento, se debe ser respetuoso de los ámbitos y campos del conocimiento y que estos deben integrarse e interaccionar, los estudios deben hacerse desde su respectivo ámbito pero dejando el entendido de que deben existir puntos de vinculación con otros campos del conocimiento, incluso aquellos que parecen ajenos como suelen ser los financieros y económicos, porque de que se requiere el saber cuánto invertir, los costos de un proyecto u obra, o las acciones, indudablemente se requiere.

Además, se debe aprender a articular por parte de los decisores, todos los ámbitos de conocimientos o llamémosle la pluralidad de conocimientos, de estudios, visiones y perspectivas, y precisamente no caer en la tentación o vicio de dictaminar el nefasto: ”no” de manera sistemática.

Ya mucho se ha dicho de la complejidad que reviste no sólo la problemática, sino la propia gestión y administración del agua, por tal motivo, se necesita incluir y articular todas las visiones posibles, así como necesidades y personal especializado, pues está de sobra decir que la forma de vida humana depende del agua, véase desde la perspectiva de la agricultura, de la ganadería, de la industria, de la salud, de los servicios básicos como lo es el abasto y distribución de agua en cada toma domiciliaria, la conducción de las descargas de agua a través de la red de alcantarillado municipal, el saneamiento de las aguas residuales, así como su correspondiente reutilización y la disposición de lodos.

El sector agua requiere de diversas acciones y estrategias, imaginen la labor que implica el diseño de la arquitectura institucional del agua, se requieren especialistas para realizar estudios jurídicos, financieros, sociales, económicos, ambientales, técnicos en los diversos ámbitos de la ingeniería y de la biología, así como del sector energético.

Estos especialistas son necesarios y por supuesto deben estar considerados bajo las directrices de una política hídrica con visión, porque es por demás sabido que la amenaza del cambio climático acelera y demanda cada vez más especialistas en diversos ámbitos del conocimiento y con total apertura para escuchar y abordar los problemas o efectos que implica este reto que ya no es futuro sino presente y que por supuesto cada vez se incrementa en sus impactos.

Así que ya vamos viendo los perfiles de quienes deben participar, haciendo una aclaración que deben existir grupos multidisciplinarios en el diseño y elaboración de diversos instrumentos como lo son la Ley del sector a nivel estatal, sus reglamentos, instrumentos de planeación, estudios y factibilidades, insisto, el error sería condicionarlo estrictamente a grupos cerrados.

Podemos entonces comprender que ya es tiempo de ampliar visiones y transformar criterios en favor de nuevos modelos y directrices para lograr una transformación radical de los modos tradicionales de hacer las cosas, principalmente porque el problema del agua va más allá de lo que es tradicional, ser incluyente y congruente ajenos a lo que dice el discurso político, del mismo modo se debe practicar una gobernanza efectiva, e insisto, en el que participen los diversos perfiles y especialidades que permitan concretizar esa transversalidad propia del sector agua, porque, como les recuerdo cada semana a mis amables lectores, estas son acciones que permitirán que en México y en Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: [email protected] twitter: @saul_saalflo

 

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