Cuando menos lo espera, Concepción, de 70 años, siente que algo malo le va ocurrir. Sin motivo aparente le dan ganas de llorar, se agita y tiene miedo.
Médicos del Hospital de Psiquiatría de la Unidad de Medicina Familiar No.10 del IMSS, le diagnosticaron trastorno de ansiedad acompañado de depresión.
A veces se niega a estar en lugares concurridos.
“De repente siento miedo, no sé de qué. Ya lo controlo más. Mentalmente me digo: ‘¿A qué le tengo miedo? No, no tengo por qué tener miedo’. Trato de relajarme un poco, soy muy fan del trapeador y la escoba, entonces empiezo a barrer o a sacudir, abro las ventanas, la puerta y todo para que se me pase ese momento de angustia”, cuenta.
La ansiedad es intensa, excesiva y persistente. Se manifiesta con episodios repetitivos de miedo que llegan a su punto máximo en sólo unos minutos y se ubica entre los tres motivos de consulta más frecuentes en el Hospital de Psiquiatría, explica María Rossana Castañeda Mendoza, jefa de Departamento Clínico del nosocomio.
“La ansiedad echa a andar todos los mecanismos de defensa que tenemos en el cuerpo. Se desencadena una producción de neurotransmisores que estimula que estemos alertas, hay aumento de la tensión muscular, el corazón empieza a latir más rápido, sentimos taquicardia, puede aumentar la sudoración y nuestra visión se hace más aguda.
“Podemos ponernos rojos o pálidos o sentir que nos falta el aire, que vamos a desfallecer y que tenemos que sentarnos para tomar aire”, explica.
La ansiedad se presenta en todas las etapas de la vida, no distingue edades ni género, pero es más frecuente en las mujeres.
Este trastorno, abunda la especialista, encuentra estímulos en acontecimientos de la vida cotidiana y en eventos que están fuera del control de la persona ansiosa.
Puede manifestarse sola o venir acompañada de otros problemas psiquiátricos o médicos como por ejemplo, problemas de tiroides.
Sea cual sea la causa, Castañeda Mendoza llama a atenderse con un profesional de la salud psiquiátrica.
“El riesgo de no tratar una ansiedad es, incluso, que una persona pueda perder la vida o verse involucrado en situaciones jurídicas o penales. La mente siempre decide y una persona ansiosa puede causar una situación que no está consciente que la está causando. Es un riesgo para sí mismo y para los demás”, afirma la especialista.
Dunia De Martini Romero, subdirectora médica del Hospital de Psiquiatría advierte que un ataque de pánico puede ser terrible.
“De repente, hay una sensación de que algo malo me puede ocurrir y nadie va estar para protegerme. La sensación de que puede pasar algo catastrófico y hay síntomas físicos”, expone.
Existe ansiedad, continúa, que se acompañan de depresión, fobias y trastornos obsesivo compulsivos.
Los pacientes con ansiedad reciben tratamiento farmacológico -ansiolíticos- y terapia psicológica.
Señala que con frecuencia los pacientes retrasan el tratamiento médico por temor a generar dependencia de los ansiolíticos y aprenden a vivir con la ansiedad durante varios años consecutivos.
“Muchas pacientes pierden mucho tiempo en ir primero al psicólogo, piensan que es algo reactivo, cuando es algo interno que primero hay que estabilizar para después entrar a la psicoterapia. Los pacientes llegan a vivir así con la ansiedad por muchos años, esto los lleva a ser irritables”, añade De Martini.

ASÍ LO DIJO
“La persona que padece esta enfermedad siempre busca los brazos, el cariño de las personas. Para mí era hermoso que mi esposo me dijera que me quería. Me he dado cuenta que tengo familia que me quiere “.
Concepción, de 70 años.