Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Con el fin de seleccionar a los docentes que han de ser evaluados este año, en la permanencia del servicio educativo, las autoridades locales enviaron, a la Ciudad de México, la relación de maestras, maestros y directivos, con sus respectivos datos, para efectos de su evaluación; y con base en esta información, la Dirección General del Servicio Profesional Docente, perteneciente a la Secretaría de Educación Pública (SEP), comunicó, por correo electrónico, a quienes serán evaluados de septiembre a noviembre del año en curso; para ello, la SEP ha publicado en sus portales las guías de estudio, las orientaciones generales de cómo se han de llevar a cabo los procesos y las fechas en que se han de aplicar las evaluaciones en sus distintos momentos.
Hasta aquí, administrativamente, es lo procedente; pero, sobre la marcha, se han encontrado errores imperdonables en los datos que las autoridades del Instituto de Educación (IEA) enviaron a nivel central. A la fecha se han detectado 110 docentes de secundaria a quienes se les cambió, en la información enviada, la especialidad para su evaluación; ejemplo: de un maestro que tiene estudios en Geografía y siempre ha estado atendiendo clases de Geografía, las autoridades del IEA enviaron información que este docente está atendiendo Formación Cívica y Ética; de un maestro de Historia que atiende Química; de una maestra de Tecnología que está atendiendo Matemáticas; y de esta manera se distorsionaron los datos de estos 110 maestros de referencia.¿Por qué pasó esto? Tal vez, porque no tienen bien los datos, por falta de coordinación entre las autoridades educativas, por falta de revisión de los datos o por negligencia.
¿Cuáles serían las graves consecuencias, para estos docentes, en su evaluación? Que pueden resultar NO IDONEOS por el hecho de ser evaluados en una asignatura que no es su especialidad, y los pondrían a un paso de ser destituidos en sus funciones docentes, de acuerdo con la ley; aparte del desprestigio profesional que se les genera ante sus alumnos y padres de familia. Guardando toda proporción, es como si a un abogado lo evaluaran en medicina o a un contador en arquitectura. Los maestros afectados, ya han acudido a la Dirección del Servicio Docente del IEA, solicitando se rectifiquen los errores cometidos y que sean evaluados en lo que están preparados y en la materia que están atendiendo, que es lo correcto. Sorprende que la autoridad, de la dependencia mencionada, responda que nada se puede hacer al respecto, que sólo nivel central puede cambiar los datos; pero, tampoco hacen gestiones para que México los corrija, aun cuando se han demostrado, con documentos, los errores. Es inconcebible lo que les pasa a estos maestros.
La normatividad establece que un docente sólo puede ser contratado para que ejerza sus servicios educativos en su especialidad; en tal virtud, también debe ser evaluado en su especialidad. No obstante, las autoridades educativas locales ya dijeron que nada se puede hacer. Difícil situación la de los maestros en comento. Si al docente, aun siendo especialista en la materia, le resulta complicado presentar evaluación de desempeño, ¿cuán difícil le resultará al maestro presentar una evaluación de la materia que no es de su dominio? Cuando las maestras y los maestros se enteran de estos desatinos administrativos y de otra serie de desaguisados que a diario se comenten en el sistema escolar, se preguntan “y, ¿así se quiere mejorar la educación?”.
No cabe duda que lo más difícil, para una autoridad del nivel que sea, es reconocer, aceptar y corregir las fallas que comete; porque tal vez piense y sienta que el puesto y la imagen se le acaban. Se debería pensar y aceptar que los errores son oportunidades para mejorar los servicios. Se espera, en el caso descrito, que las formas de pensar y de actuar sean positivas por el bien de los maestros y por el bien de la educación.

¡Participa con tu opinión!