Noé García Gómez
Esta semana fue el turno del PRI al anunciar su “ideota” (idea grandota) de buscar una consulta sobre la desaparición de la mitad de los Diputados Federales plurinominales; recortarlos de 200 a 100. Con el argumento de que son un exceso, no contribuyen a la gobernabilidad y generan un enorme gasto. Lo que no nos dicen, es que el Poder Legislativo no bajará su enorme presupuesto, que es padroteado no por los 500 diputados, sino por los líderes de las bancadas, como lo denuncio Ricardo Monreal.
La realidad es que los partidos pretenden utilizar el mecanismo de la consulta ciudadana para llevar electores a las urnas, para aminorar los efectos del desprestigio que han sumado por años el sistema de partidos.
Primero fue la izquierda encabezada por el PRD que busca revertir la reforma energética, casi minutos después fue MORENA y López Obrador planteado lo mismo pero dicen que “diferente y más legitima”; posteriormente el PAN a través de su presidente que anunciaron que irían por una consulta que replanté los salarios mínimos (ojala y no sea para bajarlos, con eso que Calderón impulsó la Reforma Laboral); y hoy es el PRI con la reducción de los plurinominales (no sería mejor que no candidateen en sus “pluris” a desprestigiados líderes sindicales como: Francisco Grajales de los ferrocarrileros, Deschamps y Jorge del Ángel por los petroleros, Antonio Barba de la CROC, Patricio Flores de SITATyR, Fernando Salgado de la CTM, así hasta sumar catorce).
Ante lo anterior no es absurdo pensar que todos los partidos restantes plantearán su respectiva consulta, ante esa posibilidad les dejo algunas ocurrencias para ahorrarles trabajo.
PT: Como el PRI les ganó lo de los salarios mínimos, podrían consultar a los ciudadanos si quisieran que López Obrador fuera su candidato vitalicio, con eso de que se agarran de él en cada elección.
Movimiento Ciudadano: podría sumarse a la consulta del PT, pero sino su plan B podría ser una consulta donde las campañas electorales se redujeran a “jingles” de una sola frase como “naranja, naranja” para ahorrar tiempo, dinero y esfuerzo en las campañas.
PVEM: podría consultar a los mexicanos si están de acuerdo en “apedrear” a los cirqueros que utilicen animales, así matarían dos pájaros de un tiro (perdón por la analogía anti-derechos de los animales) ya que defenderían a los animales y darían un paso para consolidar su propuesta de pena de muerte. Posdata: solo los circos, los toros, charrería, peleas de gallos dicen que esos no se tocan, pues tocan intereses.
Nueva Alianza: llevaría a consulta la liberación de Elba Esther Gordillo, apelando a base magisterial a recordar aquellos tiempos de añoranza, anteriores a la reforma educativa.
Partido Humanista y Partido Encuentro Social: podrían consultar que si están de acuerdo los ciudadanos en que se puedan quedar con todos los bienes y recursos que compraron con el dinero de las prerrogativas, ahora que pierdan el registro.
La figura de la Consulta Popular como medio de participación ciudadana para influir en las decisiones del país se está adulterando a una forma simplona, en que los partidos políticos la utilizarán como receta vitamínica para poder llevar electores el día de la elección a sus arcas, pues son conscientes que cada día, por sí solos, entusiasman menos a los ciudadanos. Lástima, pues puede llegar a cansar y fastidiar al ciudadano sin aun ponerla en práctica con la seriedad que una democracia madura merecería.
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