Es frecuente escuchar en los tres niveles de gobierno que tienen áreas especializadas para vigilar por la seguridad de los trabajadores, de manera que en cada una de sus actividades  utilicen el equipo adecuado para evitar cualquier situación que ponga en peligro su plenitud física.

Los patrones están obligados a dotar de los implementos necesarios a su personal, pero esto se cumple solamente en las grandes y medianas empresas, porque en  las pequeñas lo dejan todo a la suerte, lo que es más visible en la industria de la construcción, talleres mecánicos y textiles, del vestido y confección, entre otros.

El problema surge cuando hay un accidente laboral, que aún cuando sea sin mayores consecuencias, el solo hecho que se abra una investigación, tanto a nivel del Seguro Social como de otra dependencia, vienen las penalizaciones que en las más de las veces son económicas y puede fincársele responsabilidades al empleador y al jefe del lugar donde ocurrió el hecho.

En el curso del presente año se han registrado muertes de albañiles y pintores que al estar realizando sus tareas sobre una escalera, caen de una altura de varios metros. Entre los motivos para que suceda es que no tenían arneses, casco ni guantes, y lo mismo pasa al tocar un cable de alta tensión.

Son hechos que a lo sumo ocupan una nota en la página policíaca, sin que alguien se preocupe por indagar si tenían el equipo de protección y bajo que condiciones realizaban la faena, inclusive que sirva como punta de lanza para exigir que todos los trabajos manuales que se desarrollen en la entidad cumplan con los estándares de seguridad laboral.

Que el llamado de atención del secretario de Trabajo del Sindicato de la Construcción de la CTM-FTA, Mario Martínez Pedroza, sea escuchado y atendido y se dote a los albañiles del equipo apropiado para protección y desempeño de sus labores.

Consideró que el inconveniente se vive en mayor grado entre los contratistas a destajo, que se valen de la necesidad que hay de tener un empleo por lo que no pueden exigir los implementos respectivos, sino que lo hacen encomendándose al cielo que terminen su jornada sin contratiempos.

En la búsqueda de una solución, el dirigente ha solicitado a las empresas constructoras, contratistas y a los patrones en general “que cumplan con las normas de seguridad establecidas por la ley, para que los trabajadores no se vean afectados ni en su salud ni en el físico”, ha encontrado respuesta en la mayoría, ya que además les recuerda que son responsables directos de lo que ocurra a su personal y pueden recibir fuertes multas por accidentes atribuibles a la falta de equipo de seguridad.

“Entonces, algunas constructoras que estén contratando a otras personas para que realicen determinados trabajos tienen que cumplir con esos requisitos para evitarse problemas y, obviamente, que los tengan dados de alta en el Seguro Social”.

En cuanto a los talleres textiles y de la industria del vestido y confección, por regla general no dotan al personal de mascarilla ni de lentes, exponiéndolos a sufrir lesiones que muchas veces son irreversibles, en función que por una parte inhalan las partículas o el polvillo que se desprende de la materia prima y por otro, al estar permanentemente frente a la máquina pueden enfrentar una daño en los ojos, cuestión que cuando acontece no se le da importancia y menos a las causas que originó el accidente.

Para evitar – en lo posible – los percances laborales, las autoridades del ramo están obligadas a supervisar constantemente el debido cumplimiento de lo que ordena la ley, como única manera de que los trabajadores estén totalmente protegidos.

MACHISMO LOCAL

Aguascalientes, como ciudad y estado, registra múltiples amabilidades que se presentan como ejemplo nacional, lo que es muy valorado en toda su amplitud por los visitantes, no obstante, atrás de ese telón está la aviesa figura de de algunos hombres que se valen de su fuerza para agredir a las mujeres e incluso a sus hijos.

Parece increíble que en pleno tercer milenio prevalezca ese tipo de actitudes y más lamentable que se le discrimine por el solo hecho de ser mujer. La más de las veces el menosprecio llega a la agresión física, verbal, sexual y psicológica, que se manifiesta en mayor grado en la vida familiar.

La “radiografía” de esta situación se encuentra en el primer semestre del año, al informar el Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) que del uno de enero al 31 de marzo el número de emergencia 911 recibió 7,600 llamadas de mujeres, esto es, 85 diarias.

En algunos casos se trató de violación, abuso sexual u hostigamiento, sin embargo el mayor porcentaje es por violencia por parte de la pareja, al interior del hogar o en cualquier otro sitio, lo que resulta contraproducente al suponerse que la casa es el lugar más seguro y pues resulta que en muchos casos es el más peligroso.

Los actos de violencia física, verbal, moral y psicológica no sólo es en contra la mujer sino con los hijos, que son víctimas inermes de la furia del padre o padrastro, que descargan todos sus complejos y frustraciones sobre quienes corporalmente no pueden impedir la agresión, y lo más grave es que también se ha registrado hechos de hijos contra sus padres, a los que atacan cuando se niegan a darles dinero para la compra de droga o bebidas alcohólicas.

El registro revela que por cada 100 mil mujeres, 550 enfrentan algún tipo de violencia física, verbal, moral o psicológica que significó 3,816 casos, que ubica a Aguascalientes en el casillero número 15 de los 32 estados de la República, mientras que por maltrato físico, sexual o emocional y comportamientos controladores por la pareja fueron 3,311 llamadas al teléfono de emergencia. Por daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, así como amenazas de tales actos, fueron 496 peticiones de auxilio, asimismo se recibió 2 llamadas en el 911 para reportar abuso sexual, 8 por violación y 23 asuntos por acoso u hostigamiento sexual.

Frente a todo ese tipo de situaciones, el gobierno federal ha sido reticente en apoyar los refugios para mujeres violentadas, a los que de pronto se les suspendió el apoyo que recibían para atender a quienes requieren estar bajo resguardo. De los lugares que hasta principios de 2019 funcionaban correctamente se vieron obligados a prescindir de parte de su personal, principalmente médicos, psicólogos, enfermeras, dietistas y profesoras de preescolar, lo que ha provocado que tengan que restringir las solicitudes de admisión y quienes ya se encuentran bajo atención reciban cuidados limitados.

El propósito es seguir operando y hasta donde sea posible no cerrar sus puertas, porque entonces las mujeres y sus hijos corren peligro de quien los golpeaba y tenía bajo amenaza.

SEGÚN EL ÁNGULO

Tanto se repite que el trabajo infantil está prohibido que la misma sociedad participa en denunciar el lugar donde ocurre este hecho, lo que se supone evita la “explotación” del niño, la niña o el adolescente, quien debe estar dedicado al estudio y a los juegos para que tenga un crecimiento intelectual y corporal dentro de las reglas que se han creado para tal efecto. Desde el año 2012 se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil”, promovido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para concientizar los esfuerzos que se hacen para erradicarlo. Lo único que sale del guión es que a ningún nivel se acercan a las familias que viven en pobreza y cuyos hijos se ven obligados a buscar la manera de ganarse unos pesos para ayudar al sostenimiento de la familia. Poner en la misma balanza al muchacho o muchacha cuyos padres no tienen problemas económicos con los que sobreviven con mínimos recursos es cerrar los ojos a la realidad. Si en lugar de prohibir el trabajo infantil se permitiera hacerlo bajo ciertas reglas, como podría ser que la actividad vaya de acuerdo a su estructura corporal y por un tiempo limitado, contribuiría a que se allegara una ganancia y al mismo tiempo que el patrón no tuviera el temor de ser sancionado, ya que la más de la veces sería por brindarle un apoyo. Hay que reflexionar que los extremos nunca han sido buenos consejeros.