Este año, el Instituto de Educación de Aguascalientes ha aplicado tres medidas cautelares a estudiantes de nivel básico por incurrir en agresiones o amenazas extremas hacia sus compañeros de clase y de escuela, la última es vigente en el municipio de Cosío, reveló ayer a El Heraldo su director, Raúl Silva Perezchica.
Aseveró que el sistema de la expulsión es arcaico, pues no resuelve nada, sin embargo sí se procede a retirar al estudiante algunos días de la escuela, pero no se le envía a su casa, sino a recibir atención y apoyo especializado para resolver de fondo la situación que genera la violencia y las agresiones al interior y al exterior de los planteles educativos.
Silva Perezchica solicitó el apoyo de los padres de familia para que no cierren las escuelas e interrumpan las clases cuando se suscita una situación especial como robos o violencia, pues lo primero es presentar su denuncia ante el Instituto de Educación o la corporación policiaca, a fin de intervenir y mantener la seguridad de todos los involucrados.
En entrevista, el titular del IEA señaló que esta clase de casos son extraordinarios y en lugar de emitir una baja del estudiante, se aplica una medida precautoria para atenderlo; “es decir, no acudirá a clases en uno, dos, tres días o una semana, según la situación, pero sí entra a sesiones con psicólogos, trabajadores sociales y médicos para reinsertarlo positivamente a las clases”.
Respecto al caso de La Punta, en el Municipio de Cosío, dijo que ahí existe una denuncia por parte de los padres de familia que dicen que sus hijos son amenazados y violentados por un estudiante del lugar, donde el IEA ha encontrado poca colaboración por parte de la madre de ese alumno.
Sin embargo, el IEA se encuentra en la decisión y firmeza de entrar en diálogo con todas las personas involucradas, en ambos sentidos de este problema de falta de convivencia entre pares, ya que lo más importante es lograr una relación pacífica y sana entre el estudiantado.
Agregó que al niño que trae problemas de violencia se le apoyará de manera cautelar para que pueda responder de manera favorable, y esto deberá suceder con la propia familia y posteriormente con la propia comunidad escolar.
“Todas estas situaciones de amenazas, violencia o robos no deben ser motivo para que se interrumpan las clases, ciertamente se pueden aplicar medidas preventivas en situaciones extremas, pero lo primero es buscar acuerdos desde ahora con los padres de familia y determinar lo que hará la autoridad educativa para que el servicio no de detenga”, enfatizó.
Por último, señaló que si un estudiante sale de una escuela debe ser por una baja voluntaria y si es un menor de edad debe ser firmada por los padres o su tutor, pero nadie puede ser expulsado.