CÓRDOBA, Argentina.- México inquietó 2 minutos a Argentina y desapareció el resto del partido, en la derrota 2-0 en el Mario Alberto Kempes.
Fue un desempeño paupérrimo ante La Albiceleste. Ricardo Ferretti ya dirigió 5 duelos y ha perdido 4 del interinato. Ayer anotaron Ramiro Funes Mori, al 44′, e Isaac Brizuela, al 82′ un autogol.
En una jornada en la que el Tricolor femenil Sub 17 venció a Brasil en Copa del Mundo y en la que el varonil Sub 20 clasificó al Mundial, el representativo mayor dio la mala nota.
El resultado fue malo; el funcionamiento, alarmante.
Argentina estuvo a años luz de ser brillante. Ganó con lo justo. Del otro lado no hubo un solo mexicano con una nota positiva. El partido fue un concierto de pases laterales, de imprecisiones, de la carencia de imaginación y la poca determinación.
Agustín Marchesín se ensució el suéter en los primeros minutos cuando Raúl Jiménez reventó la pelota en el travesaño y luego con el tiro flojo de Marco Fabián en el mano a mano, ahí se terminó el partido del Tri, con 90 minutos aún por jugar.
El Tuca Ferretti paró un 4-3-3 y en el complemento modificó a un 5-3-2, con lo que se ganó en posesión, pero sin saber qué hacer con la pelota. Ya con la línea de 5, ni Gerardo Arteaga ni Miguel Layún desbordaron. No hubo encare.
Hasta la habitual figura del Tri, Guillermo Ochoa, se amarró en el primer gol, al quedarse bajo los postes y no cortar un centro, defecto común en su carrera. La defensa no supo tirar la línea, Diego Reyes perdió la marca; en Selección son más las ocasiones que el futbolista es criticado de aquellas en las que deja buenas sensaciones.
Si Fabián mostró que no trae nivel dada la inactividad, Layún tuvo notas similares, corriendo sin sentido, a ningún lado, sin intención. Néstor Araujo también tuvo esos estándares.
Adelante, ni Raúl Jiménez ni Alan Pulido pesaron. La pelota ni siquiera les llegaba limpia. Demasiadas imprecisiones, muchas pelotas divididas fácilmente recuperadas por La Albiceleste, a la que para marcar el segundo le bastó con un centro raso del debutante Renzo Saravia a la zona donde estaba Mauro Icardi, el más cercano testigo del autogol de Brizuela, lo único que faltaba en una noche así.
El martes, México enfrenta nuevamente a Argentina, ahora en Mendoza, y ya sin los futbolistas “europeos”. (Staff/Agencia Reforma)