¡Literal! Jennifer Lopez da todo lo que tiene cuando se sube al escenario.
Belleza, sensualidad, ritmo, talento para bailar, voz y una producción que incluye bailarines, cambios de vestuario, músicos en vivo y una escenografía fastuosa.
Así es su show All I Have, que la cantante presenta como parte de su residencia en la llamada “Ciudad del Pecado”.
Y si de algo peca J.Lo es de no escatimar en que el público se la pase bien, como sucedió la noche del miércoles en The Axis del hotel Planet Hollywood.
“Esto es lo que siempre soñé”, se escucha en una grabación con su voz.
Segundos después se abre el telón y de una escalera movible desciende la no tan nueva chica de Las Vegas, quien a principios de 2016 comenzó con su serie de shows que se prolongará hasta 2018.
El espectáculo inició con “If You Had my Love”. Con el tema se da una cátedra de baile, energía y sentimiento, que prueban porque la de raíces puertorriqueñas es una de las latinas más influyentes en la actualidad.
El grupo de bailarines la acompañó en “Love Don’t Cost a Thing” y “Get Right”.
Jennifer canta y se contonea como si las dos cosas fueran una sola. Su voz no suena agitada y aunque tiene el apoyo de sus dos coristas, sólo deja el micrófono cuando necesita ejecutar una coreografía con ambas manos.
Se movió tanto que por momentos la pedrería de su vestuario voló por el aire, pero ella ni se inmutó. Pareció más preocupada por lucir esa retaguardia que se ha vuelto uno de sus sellos a través de los años.
“Pueden cantar, pueden bailar o hacer lo que quieran. Mi equipo ha hecho un gran trabajo para que ustedes se la pasen bien esta noche. ¿Está bien? ¿Están listo para pasársela bien?”, dijo a las aproximadamente 4 mil 500 personas presentes.
Después trajo al Bronx, el barrio neoyorquino donde creció, hasta la costa opuesta, gracias a la escenografía que recordaba al metro de Nueva York. Sonó el tema “Jenny From the Block”.
Y el público, al que se tomó el tiempo de saludar y animar, agradeció esto con gritos de euforia.
Lo dio todo. Desde un segmento tipo burlesque en el que bailó sensualmente con un atuendo que apenas cubría sus partes más íntimas, hasta la sobriedad con un par de baladas.
Fue en ese momento que aprovechó para hablar de sus hijos Max y Emme, a quienes dedicó “I Hope You Dance”, la canción que aseguró escuchaba una y otra vez durante su embarazo.
Ahí dejó de lado lo sexy, salió muy cubierta con una estructura que simulaba ser la parte baja de un vestido y que la elevó a varios metros de altura; sobre la tela se proyectaron luces multicolores.
Cuando parece que el show había llegado al clímax, entonces sacó a relucir su parte latina al cantar en español “Quimbara”, tema que hiciera exitoso la desaparecida Celia Cruz. Y con “Get Loud” puso a mover el cuerpo todos.
Incansable en todo momento, incluso cuando el final del espectáculo llegaba.
J.Lo se cambió una vez más de vestuario y su semblante no denotaba que llevaba casi dos horas de un lado a otro del escenario.
De nueva cuenta cantó y bailó “Dance Again” y “On the Floor”, dos de sus más recientes éxitos, destacando siempre entre su grupo de bailarines y la producción escenográfica.
“¡Los amo!”, dijo para despedirse, en medio de papeles metálicos que caían sobre ella.
Y con “Live it Up” de fondo regresó a la estructura en forma de luna a la espera de su próximo show.

¡Adrenalina pura!
-22 temas
-14 bailarines
-7 cambios de vestuario
-5 músicos