Sergio Lozano García 
Agencia Reforma

Durante el primer semestre del año, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a gasolinas y diésel que aplicó el Gobierno federal subió en promedio 65 por ciento, respecto al mismo periodo del 2018.

Así, los precios a los combustibles durante los primeros seis meses de la Administración fiscal de Andrés Manuel López Obrador se vendieron en promedio 1.61 pesos más caros de lo que hubieran costado si no se hubiera aumentado el IEPS efectivo.

Alejandro Limón Portillo, especialista del sector energético del Centro de Investigaciones Económicas y Presupuestarias (CIEP), señaló que el Gobierno actual está cuidando la recaudación, dadas las presiones para sacar adelante los programas sociales y la disminución de los ingresos petroleros.

Al analizar el IEPS por tipo de combustible, el aplicado a la gasolina regular o Magna -que representa 85 por ciento del consumo nacional- fue de 3.97 pesos por litro, lo que representó un incremento de 1.62 pesos respecto al promedio de los primeros seis meses del 2018.

De no haberse dado esta alza, el precio promedio en el primer semestre del año hubiera sido 8.4 por ciento menor, es decir que se habría vendido en promedio a 17.76 pesos por litro, en vez de los 19.38 en que se comercializó.

Los IEPS aplicados a la gasolina Premium y al diésel, por su parte, fueron de 3.84 y 4.36 pesos por litro, implicando alzas de 1.10 y 1.73 pesos, en ese orden.

Limón recordó que a mediados de marzo pasado, Hacienda cambió la fórmula con la que se calcula el «estímulo fiscal», o descuento al IEPS, que tiene un techo por Ley para este año de 4.81, 4.06 y 5.28 pesos para la gasolina Magna, Premium y diésel, respectivamente.

En su momento, la dependencia dijo que lo hizo para no considerar el margen de ganancia de los gasolineros, ya que estos empresarios se estaban aprovechando del descuento.

Marco Pérez Valtier, especialista en finanzas públicas del despacho Pérez Góngora y Asociados, destacó que sobre la base de los combustibles ya gravados con el IEPS federal, luego se aplica el IVA, con lo que los beneficios para la Hacienda pública han sido aún mayores.

Estos cambios provocaron un alza en la recaudación del IEPS a combustibles durante la actual Administración, que alcanzó 124 mil 385.3 millones de pesos entre enero y mayo pasados, un crecimiento del 74 por ciento respecto al periodo comparable del 2018.

El fuerte incremento también se dio a pesar de que los volúmenes vendidos de combustibles en todo el País permanecieron prácticamente igual, con un avance de apenas 0.2 por ciento.

Para Jorge Macías, de la organización World Resource Institute (WRI), los impuestos a los combustibles «son técnicamente favorables», pues se cargan progresivamente, en mayor medida, sobre las personas de los niveles socioeconómicos más altos.

Así, apuntó, los recursos se pueden usar para mejorar la infraestructura vial o el sistema de transporte público, como lo hacen países como Noruega.

«El problema es que ese impuesto (el IEPS en México) no está siendo lo suficientemente focalizado para contrarrestar los efectos negativos (del uso de) de la gasolina y los automóviles», apuntó.