El año que está por terminar ha sido difícil de sobrellevar para gran número de familias, que han tenido el infortunio de perder a uno de sus miembros, sea por homicidio o suicidio, o por haber sufrido un robo o asalto ante la inseguridad reinante.

El lunes pasado se llegó al suicidio número 146, hecho que denota que los programas para disuadir la inmolación no han tenido resultados, por ende los tres niveles de gobierno, las iglesias y los organismos no gubernamentales tienen que redoblar sus esfuerzos y buscar nuevas estrategias que permitan acercarse a quienes tienen problemas emocionales que podría empujarlos a esa determinación, para que tengan confianza en solicitar asesoría.

Es lamentable que la mayoría de los que logran su objetivo eran personas jóvenes, entre 20 y 40 años, pero aún más atroz que los dos más recientes (el domingo pasado) tenían 15 y 19 años, por lo que es evidente la urgencia de trabajar a marchas forzadas para frenar esta situación, y la única manera es que se deje de lado la abulia, la actitud “cosmética” y todo aquello que sirve únicamente para “hacer sin hacer”, esto es, presentar un  documento de lo que hará, pero que al paso de las semanas ni quien se acuerde.

Por ahora, 2017 se lleva la sensación que se hizo poco, demasiado poco a favor de la vida, al mirarse con indiferencia lo que sucede, que se circunscribe a simples estadísticas, cuando debería de ser motivo de alarma, de una gran preocupación, en que cada uno de los que ocupan una función pública, sea en el gobierno, como diputados y regidores, como ministros del culto y en organizaciones sociales, hagan propio el dolor por el que atraviesan los deudos y traten de encontrar una salida a este flagelo.

Se entiende que el pre-suicida no avisa por lo que es difícil adelantarse a los hechos, pero si esa persona sabe que alguien puede escucharlo y de alguna manera encontrar en el o en ella una respuesta a sus angustias, o al menos un consejo que se convierta en una luz en su camino, se acercará, lo hará con la certeza que sabrá guardar en secreto sus confidencias y constituya una razón poderosa para hallar consuelo.

Por otra parte, resulta difícil de aceptar el nivel de inseguridad que se vive en prácticamente los once municipios del estado, que van desde crímenes y secuestros (que incluye los mal llamados “levantones”), hasta los robos con violencia de vehículos, negocios, hogares y a las personas.

En materia de asesinatos, el promedio mensual es de 22, por lo que hasta septiembre pasado se tenían contabilizados 196, de ellos 63 dolosos y 133 culposos, además de 89 extorsiones y 4 secuestros, de acuerdo  al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que exteriorizó en el informe de Víctimas de Homicidio, Secuestro y Extorsión del período mencionado.

De esos datos se desprende que el mes de agosto fue el más violento al reportar 36 casos de personas a las que se les privó de la vida y en los demás meses fueron 22 en enero, 19 en febrero, 16 en marzo, 19 en abril, 22 en mayo, 23 en junio, 16 en julio y 25 en septiembre. La cifra semestral enero-junio sumó 118 casos, que representó un promedio de 19.6 al mes, mientras que en el trimestre julio-septiembre llegó a 78 con un promedio mensual de 21.7 homicidios.

Respecto al delito de extorsión, entre enero y septiembre fueron 89 denuncias por lo que se abrieron las correspondientes carpetas de investigación, de ellas 24 fueron durante enero y febrero, en tanto que entre marzo y mayo se reportaron 7 casos, pero repuntó en junio con 14, y entre julio, agosto y septiembre se presentaron 44 extorsiones.

En cuanto al delito de secuestro hubo cuatro de enero a septiembre, mismos que tuvieron lugar en enero, abril, mayo y junio, respectivamente.

Demasiado trabajo preventivo tiene que haber por parte de las autoridades policíacas, porque aún cuando varios de los asuntos mencionados ha sido esclarecidos con la aprehensión y consignación de los responsables, lo importante es que ya no se produzca ni uno más, que parece una utopía pero factible si se apresuran en su labor quienes están para vigilar el buen comportamiento social.

MAYOR SALARIO

La intención que tiene la Federación de Trabajadores de Aguascalientes, FTA, de que el aumento salarial sea de 12% a partir de enero y 3% en prestaciones, podría quedarse corta si toma en cuenta los  niveles de inflación que registra el presente año y lo que se espera para 2018.

El máximo dirigente obrero de la entidad, José Alfredo González, en estricto apego al “librito”, consideró que el 15% global se encuentra dentro de los límites para conservar el poder adquisitivo de sus representados, ya que también se agrega el pago por productividad que en algunas empresas llegó hasta el 18 y 20% durante el presente año.

Es de sobra conocido que la pérdida del poder de compra es de 70%, por lo que los incrementos económicos anuales siempre van muy atrás de la realidad y esto provoca que gran parte de los obreros reciban un ingreso insuficiente que los mantiene en un rango de pobreza, conforme a organismos internacionales.

Los dos incrementos al salario mínimo en 2017, al pasar el primero de 74 a 80 pesos y el segundo de 80 a 88, fueron en términos reales una quimera, ya que de poco han servido con una inflación anual superior al 7%, aparte que sólo benefició a quienes están en esa condición, por lo que aquellos que tienen un ingreso mayor a los 88 pesos no tuvieron ningún beneficio y en cambio deben pagar más caro los artículos y servicios.

En lo que se refiere a la firma de casi 300 contratos colectivos, que amparan a 80 mil cetemistas, José Alfredo González consideró que un 12% al salario y 3% en prestaciones permitirán elevar las condiciones económicas de sus compañeros y de paso frenará la rotación de personal, no obstante debe tener presente que la semana pasada el Banco de México, Banxico, encareció el costo del dinero mediante un aumento de 25 puntos en la tasa de referencia, por lo que la inflación llegó a 7.25%, muy arriba del nivel de 5.75% en que se encontraba en diciembre de 2016.

Para los analistas lo anterior hará más restrictivas las condiciones monetarias, que puede afectar el crecimiento económico y que disminuya la demanda interna, asimismo que a corto plazo – posiblemente en febrero – se determine otro incremento al costo del dinero.

ALGO DEJA LA NAVIDAD

Más allá de las reuniones familiares, entre amigos y compañeros de trabajo, la temporada navideña de este año ha impulsado un acercamiento de alcaldes, alcaldesas y diputados con el pueblo, que con recursos institucionales o a título personal se hacen presentes en sus demarcaciones. A simple vista podría pensarse que se les ablandó el corazón, ya que varios de ellos o ellas no se acordaron de sus representados durante todo el año y hoy lo hacen con regalos, bolos, piñatas, tamales y todo aquello que es motivo de regocijo para chicos y grandes, pero si se le escarba podrá entenderse el porqué este cambio de conducta, lo que se debe a que buscan reelegirse, de ahí el apapacho que hacen con todo el que se cruza en su camino. Sin duda una buena inversión, ya que si repiten en el escaño asegurarán tres años de vivir a la sombra del erario.