El “Buen Fin” se ha convertido en una tradición, donde la percepción de los consumidores ha ido cambiando gracias a las ofertas y beneficios que obtienen en esos días, pero que a su vez puede ser perjudicial si no se tiene una idea clara de lo que realmente se necesita comprar, destacó el profesor investigador de la Universidad Panamericana Bonaterra, Santiago Hernández Pizarro.
El jefe de la Academia de Finanzas, de la Escuela de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Panamericana, reconoció que el “Buen Fin” se consolida como el plan para estimular el consumo, reactivar el mercado interno e inyectar recursos de manera inmediata a la economía formal.
Sin embargo, dijo que puede ser desastroso si el consumidor sólo va a compra por comprar por el hecho de que los precios de los artículos son baratos o porque hay una forma de pago accesible que tendrá que enfrentar en un futuro, independientemente de las diversas promociones ofrecidas por el vendedor o los bancos a través de las tarjetas de crédito.
El “Buen Fin”, expresó, “conviene si se tiene algo que comprar y se encuentra más barato que en otras temporadas del año; si se compararon precios para ir al lugar más barato; si se tiene una lista de necesidades y se encuentran a menores precios; o si se utilizan los meses sin intereses a plazos razonables, en lugar de eternizarse con el pago mínimo y anular el descuento obtenido con el costo de los intereses”.
Igualmente, recomendó huir para otro lado si se es un comprador compulsivo y le da por arrasar con todo lo que tenga etiquetas de “menos de un 10% de descuento”, “2×1”, “Rebaja sobre rebaja”, entre otros; si va a ver qué se encuentra; si ya viene cargando otras deudas; o si alguien le pide algo con su tarjeta en el “Buen Fin”.
Sobre las cosas a tener presentes, Santiago Hernández Pizarro recalcó que las ofertas sólo son ahorro cuando es para algo que ya se había planeado comprar, si no es “gasto con descuento”; además de que el “compre ahora y pague hasta febrero” sólo va a postergar la agonía financiera con la cuesta de enero.
Finalmente, el maestro investigador destacó que el consumidor debe actuar con cautela y responsabilidad, por lo que insistió en verificar precios y hacer “una lista de lo que realmente necesitan” para evitar deudas innecesarias.

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