Gerardo Muñoz Rodríguez

En los últimos días, uno de los temas que más han acaparado a la sociedad mexicana, es la viabilidad de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Durante el presente sexenio, se dio inicio a esta necesaria obra para el país; a la par que todos celebrábamos la misma.

Esta iniciativa, se presentó derivado de los volúmenes del actual aeropuerto. Desde el año 2011, la capacidad del AICM se encuentra rebasada. De aquel año al 2017, se ha presentado un incremento promedio de diez por cierto de la afluencia de los pasajeros, para cerrar en 44 millones de viajeros, siendo tan sólo de 32 millones su máxima cabida. Esto lo ubica como el aeropuerto con mayor saturación en toda América Latina.

A pesar de esto, las cosas cambiaron desde entonces. Durante la campaña del presidente electo, el cual parece encontrarse ya en funciones, en repetidas ocasiones, mencionó la cancelación del nuevo aeropuerto. En su momento, se argumentaba una excesiva corrupción, mala planeación, daño ambiental, entre otras cosas. Ante tal disyuntiva, se planteó la alternativa de continuar operando en aeropuerto actual, así como avalar un par de pistas en la principal base militar del país: Santa Lucía.

A tan solo un par de meses de ser vencedor en los sufragios presidenciales, su perspectiva sobre el NAICM fue evolucionando, hasta pensar en la opción de continuarlo.

Dejemos a un lado la carga política y vayamos a los simples números, para ver que resulta más oneroso para el país; la abolición o continuidad del aeropuerto.

El nuevo aeropuerto tendrá un costo de 260 mil millones de pesos (consideramos, para fines prácticos, un tipo de cambio de veinte pesos). El planteamiento inicial, fue que el 70 por cierto de financiamiento fuera por parte de la Iniciativa Privada y el resto sería constituido de recursos públicos. Con información de la SHCP, desde el 2014, la asignación de recursos federales asciende a 85 mil millones de pesos.

Para el esquema privado, se realizaron emisiones de bonos verdes por 6 mil millones de dólares, así como la constitución de la Fibra E, la cual ha logrado levantar alrededor de mil cien millones de dólares.

Para la conclusión del sexenio de Peña Nieto, se plantea que el 75 por ciento del financiamiento requerido para el NAICM, ya este recolectado. Para la misma fecha, el avance de obra se encontrará en alrededor de 40 por ciento. Con base a esto, podemos observar que la obra ya mostraría un progreso considerable.

Asociado al avance, ¿Qué pasaría con los 321 contratos que actualmente se encuentran firmados? Según datos de Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, las demandas y penas convencionales, ascenderían a 120 mil millones de pesos.

De esta forma, vemos como a los 85 mil millones de pesos erogados, habría que aumentar los 120 mil de indemnizaciones; con lo que llegaríamos a 205 mil millones de pesos. Estos montos de recursos pudieran considerarse como costos hundidos en caso de proceder con la anulación.

A los mismos, habría que valorar el tema de la supresión de los bonos verdes emitidos por parte de la IP.

Con las cifras en donde las tenemos, debemos considerar la estimación que deberíamos destinar para equipar la base de Santa Lucia; la cual, dicho sea de paso, es una de las más importantes instalaciones militares del país.

El Centro de Desarrollo de Sistemas de Aviación Avanzada del Instituto MITRE, considera que para llevar acabo las adecuaciones necesarias para poder albergar vuelos internacionales, alcanzarían la cantidad 70 mil millones de pesos.

A este monto, debemos considerar el desplazamiento de todas las familias de los soldados que habitan actualmente en la base militar. ¿Qué costo tendría esto para el gobierno?

Con esto, podemos darnos cuenta cual es el total que implicaría la cancelación del aeropuerto ubicado en Texcoco. 275 mil millones de pesos. ¿Recuerda cuando comentamos al principio que era el total necesario para ejecutar la obra?

Dejando la aritmética a un lado, hay muchos cuestionamientos que no necesariamente son cuantificables: ¿Qué impacto se tendría en el Presupuesto de la Federación para el 2019? ¿Cómo tomarían esta cancelación los mercados financieros? ¿Cuántas molestias para los pasajeros? ¿Costos de traslados? ¿Qué incomodidades se generarían para los militares?

La revocación del NAICM, es inviable. El presidente electo lo sabe. Pero: ¿Cómo tan solo en unos meses, retroceder en una de sus principales propuestas de campaña?

Ante esto, se ha solicitado una evaluación técnica, para en base a esto, dejar que la ciudadanía se exprese a través de una consulta popular y se pueda decidir o no adelante.

Sin embargo y viendo los números tan fríos como son: ¿Qué pasaría si el pueblo mexicano decide la inhabilitación?

Referencias:

(1) Recuperado de: https://www.mitre.org/publications/all  (2018). MITRE Corporation.

(2) Recuperado de: http://www.aeropuerto.gob.mx/avance_global.php (2018). Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México.

(3) Recuperado de: http://finanzaspublicas.hacienda.gob.mx/es/Finanzas_Publicas/Estadisticas_Oportunas_de_Finanzas_Publicas (2018). Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

 @GmrMunoz