Jesús Eduardo Martín Jáuregui

Va de cuento.- Después de un azaroso fin de semana, después de una neuritis post-etílica de órdago (vulgo cruda), después de una sacudida del árbol genealógico a cargo de la cónyuge, el sufrido varón jura y perjura: Vieja, soy un hombre nuevo, arréglate, prepárate, después del trabajo nos vamos al cine, te llevo a cenar y a ver que mas sale. La señora ilusionada se prepara y se queda vestida y alborotada. Cerca de las tres de la mañana aparece el consorte, todo descamisado, beodo desde tonight hasta tomorrow, desaliñado como si le hubiera aplicado un tratamiento la ejemplar policía de la ciudad. El reclamo de la mujer digno de Fernández Noroña encuentra pronta y cínica respuesta: “Vieja, vieja, soy un hombre nuevo, lo malo, vieja, es que este hombre nuevo se parece tanto al viejo”. Mateo 13:9-19 Quien tiene oídos para oír, oiga.

Aquel conspicuo comentarista deportivo Fernando Marcos, que no pocas veces en lugar de gritos aportaba humor y talento, solía citar un dicho, que como dice el pueblo, son evangelios chiquitos: “Mal empieza la semana para el que ahorcan en lunes”. No fue lunes, sino martes pero para el caso es lo mismo. El vergonzoso espectáculo que diera la recién estrenada legislatura lopezobradorista en el sainete protagonizado por el también niño verde (por cierto parece tener piel de batracio), Manuel Velasco, nieto de un respetable neurólogo mexicano de prestigio mundial y servidor público eficaz, eficiente y discreto, sainete que podría titularse “Dijo mi papá que siempre sí”, da la piedra de toque, el botón de muestra de la frustración que nos invadirá a los que creímos en una transformación de algunas facetas de la “cosa pública” del país.

Por si el desprevenido lector no ha encontrado la cuadratura al círculo conviene poner toda esta palabrería en contexto: Previamente a las elecciones próximas pasadas, el virreycito chiapaneco vivió momentos de incertidumbre en tanto no le pusieron palomita en su partido para lograr “pase automático” a la Cámara de Senadores, también conocido como candidatura plurinominal, en las que a despecho de lo que los votantes opinen, los dirigentes partidistas determinan a quien premiar, para que valiéndose del trabajo de los otros candidatos con la pura inercia les baste para alcanzar un escaño o en su caso una curul. ¿Antidemocrático? Desde luego, ¿Fuente de corrupción? Por supuesto, ¿Fortalecedor de camarillas? Sin duda, pero así es. Finalmente al cuarto para las doce el gobernador Velasco logró ser incluido como candidato plurinominal.

Nuestro sistema permite ¡mire nomás que cosas!, que una persona tenga dos puestos de elección popular al mismo tiempo, no obstante que la Constitución dice claramente que nadie podrá desempeñar dos cargos públicos al isocróno. ¡Faltaba más! Una rodeadita a la Carta Magna, pide permiso en el anterior y ocupa el nuevo, solo que el gobernador Velasco no sólo quería el clavito, sino también el hoyito del clavito. A toda prisa antes de que arrancara el trabajo de la legislatura federal, tenía que conseguir que la de Chiapas modificara en unos cuantos días, con todo y aprobación de los ayuntamientos, la constitución chiapaneca para que él, gobernador, pudiera pedir permiso, protestar un nuevo cargo, pedir permiso en el nuevo y regresar a terminar su mandato, y lo logró, ¡en un sólo día! ¡Faltaba mas !. Una muestra plusquamperfecta del caciquismo que desearíamos desapareciera en nuestro país. Tamaño ejemplo de antidemocracia, de torsión de las leyes, de connivencia antirrepublicana, debería tener una sanción.

Y la sanción vino, cuando se planteó en la primera sesión ordinaria del Congreso la solicitud de permiso del Sr. Velasco para regresar como gobernador luego de haber protestado como senador federal y ser designado coordinador de su grupo parlamentario, la votación claramente se inclinó a negarle el permiso y forzarle a continuar como senador, mientras su suplente terminaba el mandato gubernamental en Chiapas. Hasta ese momento todo parecía democrático, relativamente razonable y en votación libre. El recuento de votos dio el resultado de que por mayoría de votos se le negó el permiso al Sr. Velasco para separarse de sus funciones como senador, impidiéndole en consecuencia completar lo que alguna prensa ha llamado el “chapulinazo”, de gobernador saltó a senador, de senador saltó a gobernador, de gobernador vuelvo a saltar a senador. Brinca la tablita, yo ya la brinqué, bríncala de nuevo yo ya me cansé. ¡Ah, pero que se creían! ¿qué la transformación iba en serio?: Inocente palomita que te has dejado engañar.

Se puso a consideración del pleno del Senado la solicitud de licencia del Sr. Velasco, de acuerdo con la reglamentación interna. El presidente del Senado sometió a votación económica el punto de acuerdo concediendo el permiso, sin embargo la votación mayoritaria negó el permiso. La Secretaría solicitó que se repitiera la votación ahora de manera electrónica. La presidencia decidió que se repitiera la votación económica. Se repitió y nuevamente la mayoría negó la autorización de licencia. Manuel Velasco no fue el único sorprendido. Como en México la hoja del árbol no se movía sin la voluntad de Dios, muchos, especialmente los coordinadores de los grupos parlamentarios se preguntaron si de verdad la voluntad de Dios se plegaría a la voluntad libre de los legisladores. ¡Pamplinas! Las lapidarias palabras del extraordinario caricaturista Abel Quezada, dolorosamente volvieron a actualizarse: el chiste de la democracia en México, es que parezca pero que no lo sea. El Partido Verde pidió que se repitiera la votación porque habían pillado desprevenido al coordinador del partido de López Obrador, Ricardo Monreal. Después de cuatro horas de discusión finalmente se acordó repetir la votación, ahora de manera electrónica y el resultado debidamente orientado por los coordinadores fue de 83 votos a favor de la licencia, 31 en contra y 4 abstenciones. ¡Qué alivio! La hoja del árbol se había movido como debía moverse, luego de dos votaciones de entrenamiento, la voluntad de Dios se manifestó claramente a través de sus voceros.

Para muestra basta un botón. ¿Qué necesidad de poner en evidencia desde el primer día que las viejas prácticas parlamentarias del PRI se asumen por lo que parece ser su reencarnación? ¿Sería que no comprendimos a que se refería la cuarta trasformación? Al parecer se trata de transformar al PRI para que con nueva cara las cosas sigan como siempre. Los que pomposamente se autonombran “clase política” pueden estar tranquilos. Y los ilusos que creemos en la libertad y en la democracia podemos seguirla ejerciendo apoyando al América o al Guadalajara, aunque habrá quien al Necaxa.

¡Viva el Gatopardismo! Cambiar todo para que nada cambie.

 

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