Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

El presidente de Irán culpa a Estados Unidos de la crisis de su país, pero reitera su disposición a hablar si Washington levanta las sanciones… (elpais.com).

Comentario:

Otro país en crisis. También con sus manifestaciones, disturbios y detenidos. Parece que está de moda el asunto. En Irán, todo empezó por un aumento en el precio de la gasolina. Esto, en un país netamente petrolero, molestó a la gente. Los números, disputados por el gobierno, aunque el gobierno no es muy profuso con la información, indican 208 muertos y cerca de 7,000 detenidos. No es cualquier cosa.

Irán es un país controlado por la religión. Se considera que el presidente, Hasan Rohani, está supeditado a la autoridad del ayatolá Alí Jamenei a quien todos se refieren como el “líder supremo.” Entonces, el que existan manifestaciones de descontento, en Irán, es como una doble rebelión. Imaginemos que el Papa estuviera en México y que respaldara al presidente. ¿Cuándo iba a haber una manifestación contra el gobierno?

Si bien las protestas, que se iniciaron el 15 de noviembre y se extendieron por todo el país, empezaron por la subida del precio de la gasolina, como en muchos casos que hemos visto, progresaron y pronto se convirtieron en críticas contra el régimen islámico. Ya existía semilla de descontento por la mala gestión económica y falta de libertades desde hace años entre las clases medias iraníes. Como si se hubiera destapado una olla de presión, salieron a la superficie con el asunto del precio de la gasolina. Además, que hubo terreno abonado entre los jóvenes desempleados y sectores de los trabajadores que han sido los más afectados por las consecuencias de las sanciones estadounidenses.

“Esta situación no es culpa nuestra, sino el resultado de un acto cruel de la Casa Blanca.” El gobierno iraní, culpando a su villano favorito, aunque tiene otros dos, Arabia Saudita e Israel, mandó reprimir las manifestaciones. Pero Estados Unidos fue quien abandonó el tratado nuclear entre Irán y las naciones de occidente, reiniciando el embargo comercial e impidiendo que Irán pueda vender su petróleo en el mercado internacional, su principal fuente de ingresos. “Si Estados Unidos levanta las sanciones estamos listos para hablar y negociar”, ha dicho Rohani, repitiendo lo que ya dijo el pasado septiembre ante la Asamblea General de la ONU.

Pero para muchos iraníes son palabras huecas. Asignar a un villano la culpa está bien, eso normalmente aglutina a la gente, pero los iraníes saben que el líder supremo, Jamenei, está totalmente negado a tratar con Estados Unidos. Rohani nunca se va a saltar una prohibición expresa de Jamenei.

Si no hay negociaciones posibles, Estados Unidos seguirá con el embargo e Irán seguirá trabajando su programa nuclear. A menos que la gente en las calles pongan un freno a su gobierno. Ya hemos visto antes que la gente tiene poder. Veremos cómo procede la crisis de Irán.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com