Hay comedores que han tenido que cerrar por falta de donaciones de alimentos, así como dispensarios en los que no se aprovechan los medicamentos existentes por carencia de médicos; por tanto, si hubiera profesionistas que donaran dos horas a la semana de su tiempo se podría ayudar a mucha gente.
Además, los hospitales no piensan en los familiares de los pacientes que están afuera de los nosocomios, soportando los rayos del sol, sin agua y sin letrinas.
Así lo señaló el P. Carlos Alvarado Quezada, quien destacó que se vive un drama en torno a los enfermos hospitalizados y sus familiares; consideró que las autoridades de salud se han limitado a edificar enormes obras, sin considerar el calvario que viven los familiares, hacinados en la calle.
Asimismo, comentó que los proyectos deben incluir un salón grande donde se alberguen de las inclemencias del tiempo, con baños y regaderas, porque hay quienes vienen de otros municipios, permanecen una o dos semanas y no tienen dónde asearse.
“No se trata de instalaciones con todas las comodidades, sino de infraestructura básica”, añadió.
Ejemplificó que en el caso del nuevo Hospital Hidalgo, no hay espacios con sombra para protegerse de los rayos solares y los vigilantes ya no permiten a la gente utilizar sus baños.
“En los nosocomios del IMSS, los familiares de los enfermos pasan las mismas penurias”.
Y en cuanto a los comedores parroquiales que han tenido que cerrar, citó el de la Santísima Trinidad y el de Nuestra Señora del Tepeyac; en el municipio capital todavía funcionan siete. Incluso en el de La Barranca, los alumnos de las escuelas cercanas ahí desayunan; además van familias completas que no tienen otra opción para alimentarse.
Hizo hincapié en que como bautizados tenemos el compromiso de ayudar al prójimo; “no seamos cristianos de sólo ir a misa o rezanderos, seamos de misericordia, solidarios con el que menos tiene”.
Finalmente, el P. Alvarado agregó que no sólo se requiere de médicos, pues también “hacen falta psicólogos, abogados y demás profesionistas dispuestos a donar unas horas a la semana, para dar atención o asesoría a quien lo necesite; hay que ser cristianos de verdad”.

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