Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

La violencia llega en Chile a niveles inéditos y el mundo político no alcanza consensos para encontrar una salida, en más de 42 días de crisis… (elpais.com).

Comentario:

Y pensar que todo comenzó con el aumento del boleto del metro… Hoy Chile está en caos y el presidente Sebastián Piñera, con un índice de aprobación del 12%, intenta llegar a un acuerdo con el Congreso sobre seguridad pública. Piñera desea endurecer las penas para delitos como el saqueo además de permitir el uso del ejército. No para atacar a la población, la policía antimotines, llamada carabineros, se ocupa de vigilar las manifestaciones, sino para proteger la infraestructura considerada clave, como la energética o los servicios sanitarios. Dice Piñera: “para liberar a cientos de carabineros para que puedan cumplir su labor de proteger el orden público y la seguridad ciudadana.”

Y los carabineros han estado ocupados. Desde que estalló la crisis y sólo durante los primeros 40 días, hay 18,552 detenidos con al menos 1,156 en prisión preventiva. Las cárceles están rebosando. Además, se están investigando 26 muertes de manifestantes, algunas de ellas acusando a los carabineros. El Instituto Nacional de Derechos Humanos, INDH, ha sumado 2,808 ciudadanos heridos que tuvieron que ser hospitalizados. Del otro lado, Piñera informó de que 2,210 carabineros y policías han sido lesionados, 57 de ellos heridos de bala y 45 quemados por bombas molotov. Por si fuera poco 188 comisarías y 971 vehículos policiales han sido atacados.

El metro de Chile está sin funcionar, muchas ciudades parecen haber sufrido las consecuencias de una guerra y una huelga general pende de un hilo. Piñera está desesperado.

Pero no solo es Piñera. Los partidos políticos están azorados. Ya el boleto del metro se redujo, ya se modificaron las pensiones, que fue la segunda demanda de la gente que salió a la calle, pero las manifestaciones no cesan. Y si fueran sólo las manifestaciones… El problema es que grupos de choque se suman al movimiento y saquean los comercios, destruyen vitrinas e infraestructura. Tal como ocurrió en México con la marcha contra la violencia de las mujeres, o las marchas de la UNAM. Es deprimente que la gente copie los malos ejemplos. Da miedo pensar qué pasaría si Sheinbaum eleva el precio del metro en la Ciudad de México.

Muchos han tomado el caso de Chile y lo usan como ejemplo del fracaso del modelo neoliberal. ¿Quién tuvo la culpa en Chile? La teoría económica es clara y nunca ha engañado a nadie. El modelo neoliberal permite libertad a los negocios y aboga por una competencia que reducirá los precios, pero siempre ha estado claro que “los pobres se harán más pobres y los ricos más ricos” Es el gobierno el que debe estar al pendiente de que esto no ocurra. Tomar lo bueno del modelo y acotar lo malo. Si se les perdona impuestos a los ricos, el gobierno es el culpable, no el modelo. Ocurre en México y en Chile. ¿Piñera renunciará? Es lo más probable.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com