Ricardo Vargas

Dentro de la teoría económica y con la intención de tener información medible y comparable, el indicador de Producto Interno Bruto (PIB) se ha vuelto la variable que por excelencia mide el crecimiento económico de alguna región o país. El PIB se refiere al valor monetario de todos aquellos bienes y servicios que haya producido una economía dentro de un espacio de tiempo específico. En la práctica, este espacio de tiempo está clasificado en trimestres, y se observa en variaciones anuales o variaciones inmediatas. Es decir que, al momento de buscar qué tanto creció una economía, lo más práctico es medir el PIB para un trimestre (o conjunto de trimestres) y medirlo en variaciones anuales (contra el mismo período de tiempo del año anterior) o en variaciones inmediatas (contra el período de tiempo inmediatamente anterior). En este sentido hay dos comentarios importantes que me gustaría resaltar. El primero de ellos es que, quizá por el sistema económico global o por una razón de simplicidad, el PIB se ha convertido quizá en el indicador económico más utilizado en el mundo, pues nos habla de qué tanto creció o qué tanto se contrajo el tamaño de cierta economía. El otro comentario es que, si bien es un indicador útil para medir la situación en la que se encuentra la economía, no es del todo suficiente. Esto es porque debemos tomar en cuenta muchos otros indicadores económicos para tener un panorama completo de la situación en la que se encuentra cierta economía. Sí nos debe de importar el crecimiento económico y mucho, pero no es lo único tema importante.

Esta idea la entienden de manera parcial muchos políticos y gobernantes, no sólo en México sino en todo el mundo. Digo que la entienden de manera parcial pues, por alguna extraña razón, cuando el crecimiento económico no se está dando como se había prometido, los gobernantes suelen restarle importancia a este indicador y frecuentemente apuntan a otros indicadores económicos como desarrollo, felicidad, confianza o poder adquisitivo (ingreso real). Coincidentemente es este discurso el que estamos viendo el día de hoy en México.

Y no es necesariamente equivocado decir que el crecimiento no es lo único que debemos medir, la verdad es que tiene mucho de razón. El crecimiento económico es un buen indicador pero debemos tomar en cuenta también la distribución de la riqueza y los niveles de desigualdad, los niveles de precios (inflación), los niveles de ahorro, la seguridad, la educación, etc. El problema es que, si no existe crecimiento, es realmente complicado que pueda darse un desempeño positivo en los demás indicadores. Esto es precisamente lo que nos falta entender y aceptar.

Me gustaría ser muy claro en este punto, pues no es mi intención defender la idea de conseguir un crecimiento económico alto a costa de todo. No es la idea. La idea es entender que para conseguir una buena distribución de la riqueza primero deberíamos generar justamente eso; mayor riqueza. Es entonces ilógico y equivocado decir que un crecimiento prácticamente nulo o incluso negativo no representa un problema para la economía “porque estamos fijándonos en la distribución de la riqueza”. ¿Cómo vamos a repartir el pastel de una forma justa, si nos estamos quedando sin pastel?

Mi comentario viene porque el día de hoy, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer una corrección a la baja en el valor que se publicó hace unos días sobre el crecimiento económico durante el segundo trimestre de este año. Este valor había sido de 0.1% con respecto al primer trimestre del año (inmediato anterior), y el día de hoy se corrigió a un 0.0%. En el mismo análisis, durante el primer trimestre de este año el crecimiento económico fue de (-)0.3% con respecto al último trimestre del año anterior.

Entonces hubo declaraciones de varios gobernantes y analistas en relación a estas cifras, pues se había hablado sobre la posibilidad de caer en una recesión técnica (dos trimestres consecutivos con crecimientos negativos). Si bien es cierto que no se dio este escenario, la economía muestra un estancamiento importante que no necesariamente inició con este gobierno pues durante el último trimestre del año anterior el crecimiento económico fue de 0.1% respecto al trimestre anterior.

Tengamos presente pues, que si bien el crecimiento económico no es lo único que debiéramos buscar, sí es lo primero que necesitamos mejorar para generar un impacto positivo en todos aquellos indicadores de los que tanto hemos oído hablar.

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