Ana Silvia Lozano Galindo
El Heraldo

La aparición de asentamientos irregulares en Aguascalientes y en todo el país, es una amenaza latente para el mediano plazo, ante un incremento acumulado del 48% en los precios de materiales para la construcción en los últimos cuatro años y la eliminación este año de los subsidios a la vivienda de interés social.
Así lo señaló el ex presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda, Axel Espinosa Teubel, quien refirió que además la falta de política para este tema, por parte del nuevo Gobierno Federal, ya impactó la cantidad de desarrollos para vivienda social en este año.
En entrevista, dijo que el fenómeno es a nivel nacional y la baja de proyectos para este tipo de vivienda, que es la más demandada en México, se sitúa hasta en un 40%, donde Aguascalientes es uno de los estados menos graves aún.
La diferencia es que la entidad sigue creciendo, no obstante, si dejan de hacerse desarrollos de vivienda social eso se reflejará irremediablemente en el volumen de inversión por parte de esta industria que tiene años oscilando los 5 mil millones de pesos anuales.
“No obstante, la tendencia de precios altos, nulos subsidios, falta de política y encarecimiento de la tierra, resultará en que las casas que se lleguen a hacer para la población que menos gana serán cada vez más chicas, porque lo único que no ha subido es la capacidad de compra de los demandantes de vivienda”.
Espinosa Teubel recordó que por fortuna la ley ya no permite volver a esquemas de unidades de vivienda de terrenos mínimos, pero lo cierto es que no hay para comprar ni siquiera las actuales, pues aquí todavía quedan en inventario unidades del año pasado que no se alcanzaron a colocar.
Recordó que precisamente la falta de políticas que apoyen la vivienda de interés social es lo que históricamente generó asentamientos irregulares y México todavía tiene un bono demográfico que genera una alta demanda de vivienda.
“De tal manera que si seguimos sin poder potencializar el cómo darle casa a la gente que menos dinero tiene, ya sean herramientas que faciliten a la iniciativa privada hacerlo o a través de gobiernos o institutos de vivienda, se corre ese riesgo”.