Los amantes de los ajeno traen en jaque a la población; ante el incremento de robos domiciliarios, las familias claman mayor vigilancia, patrullaje.
De acuerdo a los reportes recibidos en esta Redacción, casi a diario, los vecinos se quejan de robo, como pasa en Villas de San Nicolás, Trojes de Oriente, Canteras de San Javier y San José, Trojes del Sur, Prados del Sur, entre otros sectores asolados por la delincuencia.
Los rateros vigilan los movimientos de las familias, aprovechan su ausencia para hacer de las suyas; ya no se limitan a usar ganzúas, ahora llegan con barras metálicas a derribar portones, confiados en que la falta de vigilancia les permite cometer cualquier tipo de tropelías.
La gente se encuentra espantada porque nunca se habían dado tantos robos a casa habitación como ahora, de ahí que el temor no es sólo por la pérdida de bienes materiales, sino por la integridad física de las familias.
La sociedad se encuentra indefensa ante esta situación y clama la intervención de la autoridad, de las corporaciones policiacas.
Relataron a El Heraldo el modo en como han sido saqueados y hay casas en las que incluso, tiraron parte del muro para entrar.
Cansados de esta situación y de la pasividad de la autoridad del ramo, consideran como alternativa hacer frente al hampa con el apoyo de los vecinos, intercambiarse números celulares, para reportarse cualquier ruido o movimiento anormal.
Los ladrones incluso penetran a casas con sistema de alarma, sabedores de que hay compañías de monitoreo que no atienden las necesidades de sus clientes, con el pretexto de que la línea telefónica está fallando, cuando la compañía cuenta con números celulares de las familias, para reportarles las anomalías que detecten.
Y si la policía privada no acude, a pesar de que el cliente paga una cuota mensual, menos aún los elementos oficiales.