El número de hogares encabezados por mujeres va en aumento.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Hogares (ENH) 2017, cuyos resultados fueron presentados esta semana por el Inegi, el 28.5 por ciento de los hogares tiene jefatura femenina, frente al 27.2 por ciento de 2014.
Las entidades con más hogares dirigidos por una mujer son la Ciudad de México, con 37.8 por ciento; Sonora, con 37, y Morelos con 33.5 por ciento.
Se trata, a nivel nacional, de 9.7 millones de hogares encabezados por mujeres.
De ese total, 1.7 millones corresponden a hogares unipersonales, es decir, a mujeres que viven solas, y 5.1 millones a hogares monoparentales, en los que viven con uno o más hijos, sin cónyuge.
El resto corresponde a hogares nucleares, en los que la mujer vive con pareja, con o sin hijos; ampliados, con otro u otros familiares, o compuestos, con una o más personas que no son integrantes de la familia.
“En 2017, se estima que 64 de cada 100 hogares son nucleares, cifra equivalente a 69 de cada 100 cuando el jefe del hogar es hombre y 49 de cada 100 cuando la jefatura del hogar recae en una mujer”, apuntó el Inegi en la presentación de los resultados de ENH.
“Los hogares ampliados representan el 22.9 por ciento y según el sexo del jefe del hogar, cuando es mujer, el porcentaje es de 30.7, comparado 19.7 cuando el jefe del hogar es hombre”.
Autonomía y precariedad
A decir de Lilia Monroy, especialista en estudios de género de Flacso México, el fenómeno de los hogares unipersonales se explica porque ha crecido la autonomía femenina y el reconocimiento de que ellas pueden vivir sin la tutela de un varón.
“La decisión de salir de la familia no es el casamiento, lo que antes sí sucedía en las mujeres, sino ‘me salgo soltera para vivir en autonomía'”, comentó la también experta del Instituto Latinoamericano de Estudios de la Familia.
Sin embargo, señaló, se trata de un fenómeno que se presenta sólo en ciertos sectores sociales en los que la mujer tiene la capacidad de sostener una vivienda rentada o comprada.
“Hace tres décadas no había de esos hogares. Sí es un fenómeno creciente, sobre todo, en sectores de clases medias y altas”, apuntó.
La académica indicó que otros factores, como mujeres abandonadas por sus parejas, que sufrieron violencia y se separaron para protegerse o el aumento de divorcios, también explican que los hogares con jefatura femenina crezcan.
La precarización laboral, aseguró, es otra causa, pues por esto las mujeres han tenido que intensificar su inserción en el espacio laboral. Incluso, las hijas mayores o las hermanas de la jefa de familia deben trabajar también para completar el ingreso familiar.
La migración interna, sobre todo para estudiar en universidades, expuso, ha propiciado que algunas mujeres se unan a compañeras de otros estados para vivir durante el proceso de la educación, apoyadas a veces por sus propias familias.

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