Carlos Reyes Sahagún / Cronista del Municipio de Aguascalientes

El domingo 27 de agosto Armida, mi esposa, y este servidor de la palabra plantado en esta Suave Matria, asistimos a la presentación del libro que lleva por título el mismo que encabeza estas líneas. Lo hicimos a invitación que me hiciera el señor Miguel Cardona Rodríguez, uno de los impulsores de este proyecto editorial, fruto de un apoyo del Programa de Apoyo para las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMYC), y a quien conocí hace unos 15 años, desempeñándose él delegado municipal de Santa María de la Paz, una comunidad del municipio de Cosío.
Pero no vaya a creer que aquella fue una presentación editorial convencional, en un recinto educativo o artístico, con una mesa al frente del salón, con tres o cuatro presentadores que hacen sus comentarios en torno a la obra que se pone en circulación, y sendas botellas de agua al lado.
No fue así. Por el contrario, el acto tuvo lugar en la plaza de la más norteña de las cabeceras municipales de Aguascalientes, que por cierto recientemente fue cubierta con una de estas estructuras llamadas velarias. Recientemente, no sé hace cuanto, si dos años, cinco, u ocho… Tanto hacía que no nos apersonábamos en ese lugar.
Desde luego es preciso destacar que este libro no surgió del ámbito académico, como ocurre frecuentemente. Por el contrario se trató de una iniciativa ciudadana, de personas interesadas en conocer un poco más sobre su tierra; ir más allá de lo que está a la vista.
“Tener un legado; una historia aquí, en nuestro municipio, es algo importante; conocer el proceso que se ha llevado aquí, es saber como se originó”, dijo el maestro de ceremonias para luego invitar a los autores a pasar al frente, para que el respetable supiera quienes eran y aplaudiera su iniciativa.En verdad se trató de un grupo de hombres y mujeres de distintas edades, algunos muy jóvenes.
El evento fue encabezado por los presidentes municipales de Cosío y San Pedro Piedra Gorda, Zacatecas, Juan José Álvarez Martínez, respectivamente. Por cierto que el grupo de danza tradicional que actuó en el evento procedió de esta última población, municipio con el que Cosío mantiene una relación de colaboración, y puesto que la publicación fue posible gracias al PACMYC, estuvo también la titular de este programa en Aguascalientes, la licenciada Angélica Medina Pérez.
Por cierto que el actual alcalde, es el primero independiente de Aguascalientes, un hecho que trasciende no sólo en la historia de Cosío, sino del estado.
La explanada estuvo abarrotada de personas, pero no vaya usted a creer que sólo fue por el interés popular por el libro, no. Lo que ocurrió fue que después del acto a que me refiero, se presentaron las candidatas a reina de las fiestas de septiembre.
Sobre el libro habló el licenciado Gregorio García Rodríguez, uno de los autores del texto, que por cierto fue asesorado por el historiador e investigador nacional de la UAA, doctor José Antonio Gutiérrez Gutiérrez.
García Rodríguez dijo que el volumen era fruto de cuatro años de trabajo, y contiene la historia del que ahora es municipio de Cosío, desde 1600 hasta nuestros días, y explicó la motivación que guió a los autores en la investigación y redacción: “El arraigo a la tierra es el tronco común que une a los cosillenses, y es este sentimiento; este orgullo de ser, conciencia de formar parte de Cosío, lo que jala a volver a esta tierra donde todos somos familia. Y como mientras más se conozca su historia, mejor se conserva la adhesión al origen, a la tierra de los mayores”.
Cosío, como en términos generales ocurrió con las poblaciones más antiguas de lo que es hoy el estado de Aguascalientes, comenzó hacia 1600, con la llegada de un grupo de personas que se instalaron en la zona de lo que hoy se conoce como presas grande y chica, ubicadas en el norponiente del poblado, apropiándose de las tierras de los chichimecas que habitaban en la zona, llamados huachichiles, término que significaría cabezas rojas, esto porque a la hora de entrar en combate se cubrían el rostro con tuna cardona, muy abundante en la región occidental de la demarcación municipal.
En fin. De acuerdo a lo señalado en el libro, la apropiación de estas tierras por parte de colonizadores europeos dio origen a la Hacienda de Natillas, hacia mediados del siglo XVII, que perteneciente a la gran hacienda de San Jacinto, cuyo casco se encuentra hoy en el municipio de Rincón de Romos. Por cierto que este nombre de Natillas respondería al grosor de la nata de la leche que se obtenía del ganado de la zona y no, como se cree, por los dulces de leche que se elaboran ahí.
Finalmente, porque este espacio se agota, es preciso señalar que Cosío fue erigido como municipalidad perteneciente al partido de Rincón de Romos, el 28 de diciembre de 1857, y recibió este nombre en honor del gobernador que luchó, inútilmente, en contra de la decisión del Congreso Nacional, de desaparecer el Departamento de Aguascalientes y anexar su territorio al de Zacatecas.
Luego de concluida la presentación, quienes fuimos invitados pasamos al salón ubicado en el ala norte del Palacio Municipal. Ahí estaban las mesas dispuestas, y listos los tamales; los primeros de la temporada, con todo y que faltan cuatro meses para las pastorelas, los chamucos, los tamales, los pastores y el ponche… (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a [email protected]).