CDMX.- El frío se apoderó ayer de todo en la Plaza México.
Del ánimo del público, que por momentos se medio calentó con las actuaciones de Sergio Flores, quien cortó la única oreja de la tarde; y tras dos interesantes faenas de la figura francesa Sebastián Castella, que no cortó orejas, pues, algunos aficionados prefirieron dejar las manos en la bolsa en lugar de sacar el pañuelo.
Y se entiende porque la sensación térmica en la Monumental, a partir del cuarto de los ocho astados de Xajay, de diversa presencia y juego, fue verdaderamente gélida.
El tlaxcalteca Flores cortó una oreja que algunos cuestionaron luego de una labor meritoria, por momentos de muletazos firmes a un astado que embistió con raza, aunque al final su comportamiento cambió. La pura estocada valía la oreja, así que el juez Jorge Ramos aceptó en concederla.
Su primero, muy áspero, poco le dejó hacer a Flores que volverá mañana a la Monumental.
Castella anduvo torerísimo con su primero que fue bravo, aunque terminó refugiado en tablas; artista y templado con el quinto, un noble toro de Xajay, que le permitió una labor larga, no redondeada con la espada, pero reconocida con una cariñosa salida al tercio.
Frío volvió a estar el público con otro Adame, éste, Luis David, cuya faena a su primero, un animal con movilidad, no terminó de tomar altura ante una exigencia poco explicable del tendido. En el último, el frío arreció y Luis David quiso agradar, pero poco le agradecieron. Para colmo pinchó, tardó en matar y oyó un aviso.
El hispano Ginés Marín también se enfrió y cumplió con dos toros descastados, aunque otras veces se ha mostrado más esforzado. Guillermo Leal/Agencia Reforma.