Por Octavio Díaz García de León.

La idea: Para la próxima secretaria de la Función Pública, la Dra. Sandoval, el combate a la corrupción ha fracasado en los últimos lustros. Para el análisis de la corrupción ofrece una nueva herramienta que es el “Enfoque de la Corrupción Estructural” con la cual hace más responsable por la corrupción al sector privado que al sector público. A partir de este enfoque se vislumbran algunas acciones que podría seguir la nueva secretaria.

Esta herramienta la desarrolla la Dra. Sandoval en un artículo de 2016 partiendo de una crítica a los enfoques tradicionales que culpan de la corrupción al sector público y los gobiernos.(http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-25032016000100119)

Dice que esto se debe a puntos de vista incorrectos vinculados con teorías de la modernización que consideran que la corrupción es consecuencia del subdesarrollo, del dirigismo económico o de la falta de una cultura de la legalidad.

De acuerdo con la autora, “los problemas más graves de la corrupción surgen de la captura del estado por intereses económicos rentistas” en la cual “…los burócratas se ven forzados a extorsionar a los ciudadanos ya sea por órdenes de sus superiores o por inercias políticas y organizacionales”. “Los problemas más acuciantes de la corrupción emergen no del Estado, sino de fuera de él.”

Para ella, se ha trivializado la corrupción al circunscribir este fenómeno al soborno y la extorsión de pequeños burócratas siendo que los verdaderos problemas de corrupción vienen de los niveles altos de la sociedad y no de los sustratos bajos.

Partiendo de la conocida fórmula de Klitgaard (https://globalanticorruptionblog.com/2014/05/27/klitgaards-misleading-corruption-formula/), a quien critica por tener un sesgo excesivamente anti estatista, la Dra. Sandoval propone una novedosa fórmula para esquematizar la corrupción.

Esta fórmula es: corrupción es igual al abuso del poder más impunidad menos participación ciudadana (C=AP+I-PC).

El fenómeno de la corrupción lleva a un “doble fraude”, económico-financiero y político-electoral, que “ha obstaculizado el desarrollo de estructuras estatales justas y sustentables”.

Señala que numerosas funciones y responsabilidades públicas han sido transferidas al ámbito privado y que estos últimos no rinden cuentas sobre dichos servicios porque los protegen los secretos bancario, fiscal, corporativo y tecnológico.

Dice que no puede seguir siendo aplicada “la vieja concepción liberal que presenta lo “privado” como totalmente divorciado e independiente de lo “público””.

Concluye que el sector privado “actúa hoy más impunemente y con mayor opacidad que los propios gobiernos” y requiere por lo tanto mayor transparencia y controles anticorrupción más firmes que el sector público. En este sentido la opacidad y la impunidad privada son muy preocupantes.

La corrupción estructural es pues “la hegemonía de los sistemas de “camarillas” y la dominación informal de poderes fácticos y de grupos de la élite política y financiera”.

El fraude económico-financiero favorece el enriquecimiento de “oligarquías y grupos económicos privilegiados” y el fraude político-electoral opera a favor del “enquistamiento en el poder de los operadores burocráticos, tecnocráticos y judiciales de esas mismas oligarquías y élites financieras”.

De acuerdo con la Dra. Sandoval, “la generación de la corrupción estructural en la política electoral se encuentra en función directa al crecimiento de las privatizaciones y las nuevas Asociaciones Público-Privadas (APP) con los conflictos de interés que germinan, crecen y se reproducen a su sombra”.

La segunda parte del artículo de la Dra. Sandoval es una extensa crítica a las APP y de la opacidad que las rodea.

Es de esperarse que la Dra. Sandoval guíe su actuación como secretaria de la Función Pública partiendo del marco teórico que plantea en su artículo. De ser así, se podrían esperar algunas acciones en ese sentido:

  1. Una mayor exigencia de transparencia, apertura y rendición de cuentas del sector privado, especialmente en aquellos ámbitos donde proveen servicios “públicos”, aunque la definición de “públicos” puede ser muy amplia.
  2. Un combate a la corrupción enfocado al sector privado, las élites económicas y sus aliados dentro del gobierno.
  3. Una limpia de operadores burocráticos y tecnocráticos“enquistados” que operan a favor de las “oligarquías y grupos económicos privilegiados”.
  4. Un reforzamiento del Estado.
  5. Una revisión a fondo de las operaciones de las APP y el evitar que estos esquemas u otro tipo de privatizaciones sigan creciendo.
  6. Tratar de erradicar el fraude electoral derivado de la corrupción y romper las ligas entre el poder económico y el político.
  7. Acotar el abuso del poder, reducir la impunidad y aumentar la participación ciudadana.

Conectar la teoría con la práctica será uno de los grandes retos de la Dra. Sandoval, especialmente para hacer rendir cuentas al sector privado en la provisión de servicios que pueden considerarse como “públicos”, tales como los servicios bancarios.

Romper la corrupción estructural, requerirá un marco legal apropiado e investigaciones de carácter criminal que permitan romper vínculos de corrupción, pero, sobre todo, se requerirá de mucha voluntad política.

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Twitter: @octaviodiazg