El P. Javier Cruz Muñoz advirtió sobre el agnosticismo y pelagianismo, dos sutiles enemigos de la fe; el agnosticismo actual posee una superficialidad vanidosa: mucho movimiento en la mente, pero no se mueve ni se conmueve la profundidad del pensamiento.
“Aun cuando la existencia de alguien haya sido un desastre, aun cuando lo veamos destruido por los vicios o las adicciones, Dios está en su vida”, refirió el vicario general.
El segundo enemigo es el pelagianismo actual, que defiende que todo se puede con la voluntad humana, sin embargo, “no somos justificados por nuestras obras o por nuestros esfuerzos, sino por la gracia del Señor que toma la iniciativa”.
Lamentó que a veces las ideologías nos lleven a dos errores nocivos, el de los cristianos que separan las exigencias del Evangelio de su relación personal con el Señor, de la unión interior con él, de la gracia.
“Y también es nocivo e ideológico que algunos sospechen del compromiso social de los demás, considerándolo algo superficial, mundano, secularista, inmanentista, comunista y populista”.
Asimismo, cuestionó el “consumismo hedonista”, el cual dijo que puede jugarnos una mala pasada; también el consumo de información superficial y las formas de comunicación rápida y virtual pueden ser un factor de atontamiento que se lleva todo nuestro tiempo y nos aleja de la carne sufriente de los hermanos.
Refirió que son cinco las grandes manifestaciones del amor a Dios y al prójimo de gran importancia, debido a algunos riesgos y límites de la cultura de hoy. Las manifestaciones son: aguante, paciencia y mansedumbre; alegría y sentido del humor; audacia y fervor; en comunidad; y en oración constante.
Finamente, el Padre Javier Cruz destacó la importancia de reflexionar en este mensaje y trabajar por el bien común.

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