Contra la violencia contra periodistas y las “fake-news”: el periodismo que merecemos

Salvador de León Vázquez

La democracia es -hasta ahora- la mejor manera que conocemos de organizarnos como sociedad. Pero la democracia no aparece por sí sola, es necesario construirla y consolidarla día a día. Un asunto fundamental para llevar a cabo esa tarea es contar con información verídica, oportuna, plural, incluyente y transparente que nos permita evaluar nuestro entorno para tomar las mejores decisiones. Esa es la función del periodismo y por eso es tan importante.
El mandato que la sociedad le ha establecido al periodismo, en términos ideales, se expresa en la imagen del “perro-vigía” (watchdog). Por esta figura se entiende que quienes ejercen el periodismo, los periodistas, pueden ser considerados como agentes dedicados a vigilar que el bien común prevalezca y su instrumento son las noticias. Es decir, que el valor de las noticias consiste en su condición de difundir las acciones, pero también los abusos, de quienes ejercen el poder, y así se hace visible para todos los ciudadanos. Eso es posible gracias a la estructura que sostiene al periodismo: los medios de comunicación.
En esa labor, los periodistas tienen licencia para penetrar en los espacios que a otros nos están prohibidos, para hacer las preguntas que otros no podemos plantear, para interpretar los discursos y los silencios y dar noticia pública de los acontecimientos que por su importancia influyen en la comunidad.
Por supuesto que para que la función que hemos explicado se cumpla, es necesario que los medios informativos y los periodistas actúen apegados a un código ético estricto. En ese código se deben contemplar los siguientes aspectos: responsabilidad social, validación y contrastación de la información, honestidad y transparencia, agendas socialmente relevantes.
Por responsabilidad social se entiende la exigencia de que los productos periodísticos sean elaborados de manera justa, tomando en cuenta todos los aspectos de un acontecimiento, sus actores y sus implicaciones. La objetividad en el periodismo es un término en desuso puesto que se reconoce que las noticias son relatos de los sucesos mediados por múltiples factores, y en su lugar se prefiere señalar la responsabilidad que cada periodista y medio informativo tiene al tomar decisiones sobre cómo elaborar y presentar una noticia.
La validación y contrastación de la información consiste en los procedimientos que corresponden al profesionalismo de los periodistas, mediante los cuales los discursos de los actores políticos deben contrastarse con otro tipo de fuentes y documentos, tanto para complementar la información, como para distinguir si existieran incongruencias entre los dichos y los hechos.
La honestidad y transparencia corresponde al apego que la información periodística debe tener con respecto a la información original ofrecida por la fuente. Esto, además, implica que los medios informativos tienen la responsabilidad de mostrar explícitamente a sus lectores y audiencias cuáles publicaciones son noticias periodísticamente elaboradas y cuáles son inserciones pagadas por las dependencias gubernamentales.
Finalmente, es necesario que por respeto a sus audiencias y lectores, cada medio desarrolle su agenda informativa que corresponderá con las temáticas que desde un análisis periodístico se reconozcan como fundamentales para apoyar el desarrollo democrático, en lugar de dejarse colonizar por las agendas que provienen de otro tipo de actores como los políticos o los anunciantes.
AGRESIONES CONTRA PERIODISTAS
En varias regiones de México, actuar desde los postulados descritos ha costado mucho a los periodistas. En ocasiones la vida. La violencia contra comunicadores y periodistas es muy seria, y ha llevado a cifras escandalosas de varios cientos de agresiones directas cada mes y durante el sexenio que termina hemos tenido la ominosa tendencia de que al menos un periodista es asesinado cada 30 días.
Aunque la sociedad mexicana conoce estos datos, que han sido ampliamente socializados, no parece existir mucha preocupación. Sin embargo, como hemos dicho, el periodismo responsable es fundamental en la construcción de democracia, hay muy pocos proyectos sociales fuera de los círculos periodísticos para exigir mayor protección para los trabajadores de la información, que en la mayor parte del país suelen laborar en una gran desprotección no sólo de su seguridad personal, sino también en condiciones laborales y económicas muy cuestionables.
Existen dos esfuerzos que llaman la atención en este sentido. El primero es el que ha llevado a cabo desde hace varios años la organización no gubernamental internacional “Artículo 19” que toma ese nombre por el numeral número 19 de la Carta Internacional de Derechos Humanos que se refiere a la protección de los derechos y libertades de comunicación e información. El Artículo 19 realiza diagnósticos anuales que nos revelan el estado de la violencia contra periodistas en México y ha organizado a un gran número de medios de comunicación y periodistas para hacer frente a la violencia a través de esfuerzos coordinados de capacitación, visibilización de las agresiones y denuncias.
El otro esfuerzo es muy reciente, apenas de inicios de este año, y es la Red Interuniversitaria por la Libertad de Pensamiento y Expresión contra la Violencia de Comunicadores. Esta red convocada por la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Xochimilco (UAM-X) y a la que se han sumado más de una decena de universidades, entre ellas la Universidad Autónoma de Aguascalientes, así como organismos de la comunicación, medios de comunicación independientes, periodistas, activistas en pro de la libertad de expresión, entre otros, tiene el objetivo de coordinar acciones desde las universidades públicas para proteger el derecho de todos a informar y ser informados en el fortalecimiento de nuestra democracia.
EL PROBLEMA DE LAS “FAKE-NEWS”.
El problema de la información falsa no es un fenómeno nuevo que se haya desarrollado con las redes digitales. La información falsa es un fantasma que siempre ha acechado al periodismo. Su presencia tiene dos causas principalmente: la primera sería la displicencia y falta de rigor de periodistas que dejan pasar en sus noticias datos sin verificación encandilados por su espectacularidad; la segunda es la intención dolosa de periodistas, medios u otros actores con poder de influencia sobre las noticias para hacer pasar como noticias situaciones que no son verdaderas.
En ambos casos, se vulnera la misión noble del periodismo de orientar la opinión pública respecto a las problemáticas, y en cambio enrarecen el ambiente y confunden. Afortunadamente para quienes somos audiencias o lectores, los medios de comunicación no son un bloque homogéneo, sino que existen diferencias, hay un amplio abanico de posibilidades entre los que aparecen como medios de comunicación muy serios y responsables frente a otros que no lo son tanto. Esto nos permite contrastar la información que ofrecen unos y otros si nos fijamos con atención en lo que publican. Con un poco de práctica se identifican muy fácilmente las noticias falsas.
Es por eso que proyectos emanados de la sociedad civil y de instituciones comprometidas como los de #Verificado19s (en el caso del sismo de 2017) y #Verificado2018 (en la pasada campaña electoral) son tan relevantes, porque representan un llamado social a detener la información errónea que debilita nuestra democracia. Si las fuerzas políticas desean tener la oportunidad de organizar a la sociedad ocupando los puestos de elección popular deben ganarla con méritos y no filtrando información falsa que atenta contra las condiciones ideales que necesitamos para tomar decisiones correctas.
El periodismo que merecemos como la sociedad que somos en busca de mejores niveles de convivencia, bienestar y desarrollo, es un periodismo orientador, responsable, honesto, que investiga a fondo las temáticas de sus agendas y que sirva de puente entre los gobernantes y los públicos.

Lic. en Medios Masivos de Comunicación (UAA)
Maestría en Comunicación (U. de G.)
Doctorado en Estudios Científico-Sociales (ITESO)