Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores como he abordado estas últimas tres semanas, continuamos con los comentarios respecto a los servicios de agua en el espectro nacional y local, en el caso de Aguascalientes, como ya lo había anunciado retomaré lo aportado por el reconocido investigador de la Universidad Autónoma de Aguascalientes Jesús Gómez Serrano, con relación al siglo XIX y principios del XX con sus tensiones sociales no resueltas en el tema hídrico.
Vayamos entonces a nuestras referencias históricas que para esta columna comenzaremos con la figura de los “aguadores” como actores fundamentales en el suministro de agua, personajes familiares desde las pinturas, grabados y fotografías. En Aguascalientes habían hecho presencia familiar a mediados del siglo XIX, se tenían dos clases de aguadores: a) los que vendían agua para beber que se aprovisionaban en los manantiales cercanos y los que se surtían de las fuentes públicas y vendían agua para otros usos domésticos. En su mayoría los primeros acudían al ojo de agua llamado: “los Negritos”.
Según Díaz de León “Desde tiempo inmemorial” se consumía en la ciudad esa agua, vendida de casa en casa “por aguadores de oficio”, con un costo de: “seis centavos la carga de cuatro cántaros”. “Desde primera hora de la mañana se veían en el jardín de San Marcos, aguadores que arrean recuas de asnos con ventrudos cántaros, puestos en jamugas especiales” (Correa). Eso como parte tradicional, vale la pena destacar que históricamente, la gente podía ir a cargar su propia agua a las fuentes públicas o a los manantiales, pero como una forma de hacer llegar el agua a la puerta de los domicilios existían un servicio que tenía un costo.
En cuanto a lo que podríamos decir la entrada de Aguascalientes a la modernidad, nos encontraríamos a fines del siglo XIX y principios del XX, con una serie de sucesos que definitivamente marcarían a la ciudad en el tema del abasto de agua. Es determinante la llegada del Ferrocarril en 1884 siendo gobernador Rafael Arellano Ruiz Esparza, cabe señalar que en cierta manera las atribuciones y competencia entre municipio y gobierno del Estado, parecerían no tener límite. El cabildo consideró necesario practicar mejoras “dignas del buen nombre” “de la ciudad” y de la ilustración de sus habitantes en particular “componer la acequia principal de regadíos”, formando una calzada de la acequia de la cuadra donde empieza la finca de los baños de los Arquitos hasta donde se ponga la estación del ferrocarril central, por ser esta mejora muy necesaria, por tanto para el ornato de la población como para la comodidad del tráfico”.
A lo anterior se sumarían otros proyectos también relevantes como el del Ing. Blake, del cual haré mención más adelante, la presa de Vázquez del Mercado, Pascual Serrano y la compañía de fomentos de los regadíos. En 1896-99, la intervención del gobernador Rafael Arellano, en la construcción del primer sistema de abasto de red. Continuaremos la próxima semana con este apartado, que en sí es breve amable lector, podríamos decir “a vuelo de pájaro”, pero que espero le permita irse dando cuenta de los referentes en la prestación del servicio, escenario sobre el cual estamos parados. Pasemos ahora a la panorámica nacional
Mis respetables lectores, ya respecto al tema de la Constitución y la iniciativa de reforma a la Ley de Aguas Nacionales, presentada el 06 de septiembre por la mayoría que representa en el Senado el partido político MORENA, con relación a la eliminación o derogación del capítulo II correspondiente a la “participación privada” y en su cuerpo de dicho instrumento legislativo, a la “no participación de la iniciativa privada en los diversos procesos que comprende la gestión y administración del agua, que se desprenden más a una errónea interpretación y concepción de los conceptos, es preciso ir matizando lo que se citó en las dos semanas anteriores.
La iniciativa en comento tiene sus vicios de origen como ya he manifestado desde semanas anteriores, La constitución es clara, “el agua es un bien nacional”, aquí el verdadero problema es que no se tiene claro lo que es privatización o lo que es la “participación privada”, la cual no es permanente, ni total, deben de revisar los conceptos desde la perspectiva jurídica conceptual.
Lo que sí es el verdadero problema y lo será aún más es el desmantelamiento de las instituciones a quienes corresponde la rectoría del agua, como es el caso de CONAGUA, que ha sufrido en los últimos 18 años un desmantelamiento de áreas, con despidos o retiros voluntarios de profesionistas altamente calificados en su mayor parte, algunos han tenido la oportunidad de ser contratados por empresas privadas transnacionales para proyectos en el extranjero, situación similar que puede presentarse o acrecentarse con la amenaza y lo digo con esa palabra, de “reducción salarial”, ante la cual muchos optarán por salir y serán contratados para esos proyectos, lamentablemente la cura de aprendizaje en el sector agua tiene un alto costo y de primera mano les comparto que he presenciado casos de gente que sin pudor aceptaría un puesto técnico sin experiencia con tal de tener un trabajo “chambista”; es más, me lo han manifestado (es respetable y válido aspirar a un empleo, pero no de esa manera, se cuestiona el compadrazgo e influyentismo en el servicio público, pero también es parte de quienes aceptan sin esa poca vergüenza). Reitero lo dicho en semanas anteriores, el problema no es que exista participación privada, que no es “privatización”, sino la fragilidad y debilidad de las instituciones en todo el sector agua, en consecuencia la prioridad debe ser fortalecer, no sólo contratar o recontratar, el plan debe ser y construir un bagaje sólido, amplio e incluyente que permita que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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