Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores como he abordado estas últimas tres semanas, continuamos con los comentarios respecto a los servicios de agua en el espectro nacional y local, en el caso de Aguascalientes, como lo anuncié retomaré lo aportado por el investigador de la Universidad Autónoma de Aguascalientes Jesús Gómez Serrano, con relación al siglo XIX y principios del XX con sus tensiones sociales no resueltas en el tema hídrico.
Siendo así comenzamos con el siglo XIX, en el cual el incremento por adquirir nuevos hábitos de salud e higiene demandará mayor consumo de agua para el uso que ahora llamamos doméstico, limpieza en el hogar, higiene corporal, lavado de ropa y en el manejo de alimentos, demandará ese incremento en el abastecimiento de agua potable. El Dr. Gómez Serrano refiere al dato de la primera solicitud de agua, realizada por Martha Aldana Camarena, fechado el 18 de marzo de 1871, a quien se le concede una paja de agua, unidad que equivale a (648 lts. Día), la cual sería tomada de los caños que surten la fuente de la plaza principal.
Se tiene registro también del Primer reglamento de 1877 destinado a regular el abastecimiento de agua, podríamos ya visualizarlo como los antecedentes del servicio de agua potable respecto a la visión actual, en tal panorámica se preveía que se le concedería “a las personas que lo soliciten mercedes de agua de la que surte a las fuentes públicas procedentes del Ojocaliente”. También se establece el suministro de una paja de agua por casa habitación a cambio del reconocimiento de un censo de trescientos pesos al 6% anual lo que se traducía en (18 pesos anuales de rédito).
Del mismo modo se llega a establecer lo siguiente, lo cual no hay que perderlo de vista pues sería parte de un problema posterior: “Los interesados se harían cargo de instalar la cañería que abasteciera sus fuentes y de darle al correspondiente mantenimiento, bajo la inspección y aprobación del regidor de fuentes y regadíos”.“Todo se quedó a nivel de proyecto, aunque se concedieron algunas mercedes”. Sin embargo, como podrán darse cuenta al dejar en los particulares la instalación interna o red secundaria, se utilizaron diversidad de materiales hasta defectos en su construcción, que viene a ser parte del origen del problema de eficiencias, tal es así que en la actualidad se ha encontrado que el material de la red, va desde asbesto, ladrillo, en su momento adobe, mangueras, etc, en los que la gente buscaba cómo hacer llegar el líquido a su domicilio, y las consecuencias son las fugas significativas, tomas clandestinas, de ahí que un proyecto con lo fue el PIMOH, no tuviera el efecto deseado, no se puede negar que su aportación de este último programa fue contar con un avance en una tubería nueva, pero no es en todo. La próxima semana abordaré sobre lo que fue la importante figura de los “aguadores” en el suministro domiciliario de agua.
Pasemos entonces a la panorámica nacional con los aspectos constitucionales que inciden en la iniciativa de reforma a la Ley de Aguas Nacionales, en las semanas anteriores les cité lo que establecen de manera determinante los artículos 4º, 27 párrafo V, 28, 115 fracción III, y 133, mediante los cuales no puede darse la privatización del agua, el agua no es un bien privado es un bien nacional que es administrado por la autoridad federal, recordando a ustedes mis queridos lectores, que tampoco es un bien federal. Lamentablemente se han dado algunos vacíos en la forma de realizar la gestión del agua, que ha provocado una serie de problemas, manejo erróneo del recurso, que asociado a la corrupción e ineficiencia, en vez de solucionar problemas se han generado problemas con un impacto social y ambiental de gran calado, y que si no se toman las medidas de una manera razonada alejado de las pasiones los impactos crecerán como bolas de nieve.
Desde la semana pasada advertí la necesidad de no sólo reformar la Ley de Aguas Nacionales sino que es necesario elaborar una nueva ley, que considere esos vacíos que pasaron por desapercibidos o nunca fueron del interés del gobierno federal, y con esto no responsabilizo a la Conagua sino a todo el andamiaje del poder ejecutivo y legislativo, que dejó pasar los problemas, y nos encontramos con diversos problemas en el sector agua que van desde lo ambiental, económico, financiero, operativo, técnico, jurídico y administrativo básicamente, con matices e impactos en el ámbito energético, de la salud y el desarrollo económico y agrícola, con fracasos en la gestión de casi el 100 por ciento de los organismos operadores, son más que escasos los organismos públicos que han cumplido su tarea y se cuentan con los dedos de una mano.
La gobernanza no es un sueño o una quimera, es una herramienta que debe ser aprovechada, lo he dicho dejar el discurso y entrar a la acción, la iniciativa de reforma, vuelve a un modelo caduco de control del estado y descalificación de otros agentes, la única forma comprobable de que se puede lograr avances es con el involucramiento de los sectores privado y sociales, que si no han funcionado es por la ineptitud e ignorancia y por perfiles ajenos a lo que corresponde a la gestión del agua en los directivos, muchos hablan pero pocos conocen lo que es administrar el agua. Repito la única manera es lograr la corresponsabilidad y regular en la legislación y reglamentación correspondiente, para una eficaz política hídrica en el país y superar los problemas históricos y hacer frente a los nuevos a través de la participación e involucramiento de todos los actores y hacer que la gobernanza sea una herramienta real, y esto no es inventar el “hilo negro”, sino simplemente seguir la ruta que otros han logrado emprender con éxito. Estas deben ser recuérdenlo acciones tendientes para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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