CDMX.- La conquista de México, ese importante y violento episodio de la historia que transformó no sólo esta nación sino todo el continente, es retomado en la multi-publicitada serie Hernán, La Serie.
Con transmisiones en tres canales distintos, la trama protagonizada por el español Óscar Jaenada (Cantinflas, Luis Miguel, La Serie) pudo haber sido LA serie del año. Sin embargo, aunque la historia obviamente es muy interesante, visualmente echa constantemente al traste los esfuerzos histriónicos y de realización del resto del equipo.
Es una cuestión de balance. La participación de Jaenada es muy buena, tal como lo ha sido en sendas producciones que hablan de grandes figuras de México, y es cuestión de gusto aceptar o no a un conquistador tan delgado y alejado del ideario popular que lo muestra más fornido. Lo que desentona es que este personaje, por citar un ejemplo, cuando percibe por primera vez a la espectacular Gran Tenochtitlan, para el televidente sólo sea un lago desdibujado con un islote borroso en el centro.
Desentona que Moctezuma vista de manera tan humilde, cuando los cronistas describen su indumentaria rica en plumajes, oro y piedras preciosas, y aquí se vea al pobre emperador con una corona que parece de latón torpemente grabada. Su palacio y ciudad carecen igualmente de cualquier rasgo de majestuosidad, digna del emperador y de la ciudad más poderosa de Mesoamérica.
Y llega a desesperar que luego de la matanza en el patio del Templo Mayor se haga una panorámica del lugar y de pronto parezca que se está viendo una película sobre aztecas realizada en los años 70 con escenografía acartonada en los Estudios Churubusco.
Muchísimo mejor logradas fueron las escenas de lucha y desesperanza en Cholula y en la Noche Triste, tanto que parecen ajenas a esta producción, pero lo peor es la toma que muestra a Cortés derrotado, con Tenochtitlan al fondo y un mal pintado ahuehuete a su lado.
Bien actuada, bien narrada, pero con excesivos brincos en el tiempo, Hernán, La Serie merece ser vista. Aunque irónicamente lo que debería ser su mayor atractivo visual, su escenografía y vestuario, sea su mayor debilidad. Se transmite por Amazon Prime Video, History Channel y TV Azteca.
(Ana Isabel Aguayo/Agencia Reforma)