El obispo de la Diócesis de Aguascalientes, José María de la Torre Martín, y el Obispo Emérito de Autlán, Gonzalo Galván Castillo, encabezaron la Solemne Misa Crismal, que se llevó a cabo la mañana de ayer, en la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción.
Los representantes de cada una de las parroquias y fieles en general se dieron cita en el recinto para renovar sus promesas en el servicio de su sacerdocio.
Durante el mensaje de bienvenida por parte del señor obispo destacó: “Con la alegría nos hemos reunidos para celebrar esta Misa Crismal, donde Dios bendice los Santos Óleos, que son signos de santidad para nuestro pueblo. Es el día también para reafirmar nuestra fe y compromiso, siendo auténticos misioneros de Jesús”.
Aseguró que durante la Misa Crismal, un gran número de presbíteros, diáconos y ministros de oración, se unen a través del rezo para renovar su compromiso con la Iglesia, en beneficio de los fieles, respondiendo a tres preguntas básicas hechas por el señor obispo, jefe de la Iglesia y concelebrante, en medio de un ambiente de unidad y fraternidad, donde resalta el tema del sacerdocio.
Destacó que durante un hermoso rito, poseedor de un gran contenido catequésico y admirable, renovarán sus promesas de servir a la Iglesia como lo hicieron el día de su ordenación, asegurando que no es fácil para el sacerdote vivir a la altura de su vocación y Ministerio, pues a ellos se les da el poder de perdonar los pecados, son pastores y maestros de la Iglesia que llevan a cuestas una gran responsabilidad. Es entonces, que: “Ellos renuevan, en nombre de Cristo, el sacrificio de la redención y no es fácil, pues a pesar del gran esfuerzo, necesitan el apoyo y la oración de los fieles, para mantener encendida la llama del don otorgado por Dios”.
Hizo énfasis en señalar que la Misa Crismal es la renovación del Compromiso Sacerdotal donde un nutrido grupo de sacerdotes prometen unirse aún más a Cristo, ser sus fieles discípulos en un acto de entrega, razón por la cual exhortó a los feligreses, orar para que los presbíteros cumplan con estas promesas, cumpliendo con la fecundidad de su Ministerio, al respecto comentó: “Necesitamos la oración de los fieles, necesitamos renovarnos continuamente, necesitamos volver la mirada al origen de nuestra vocación”.
Más tarde, se dirigió a los religiosos diciendo: “Renovemos las promesas para que éstas favorezcan positivamente la respuesta a lo que estamos siendo llamados, asumamos la conversión personal y pastoral a favor de los fieles, pues Dios nos lo ha encomendado y necesitamos renovarnos, lo cual significa que cambiaremos las acciones y las actitudes que no correspondan a nuestra labor sacerdotal, centrando nuestras acciones en Cristo y de esta manera nuestro quehacer sacerdotal estará en sintonía con Él y sus mandatos”.
Posteriormente, exclamó: “No tengamos miedo de llevar a Cristo a cada uno de nuestros hermanos, vivamos apreciando sus cualidades a través del Evangelio como el mayor servicio que se puede hacer al hombre, siendo modelos de la grey, conscientes del Ministerio Sacerdotal y siendo instrumento necesario de Dios, a través de la humildad y generosidad en su tarea diaria”.
También dijo que la misión del presbiterio es hacer que los hombres se mantengan unidos a Cristo, haciendo que el Ministerio Sacerdotal sea una caricia de Dios para cada persona.
Para concluir su mensaje argumentó que la comunidad sostiene al presbiterio con su oración, conscientes del gran don que los sacerdotes constituyen para su Iglesia, por lo que pidió a los fieles, elevar fervorosos su plegaria a María para que sea Ella quien los sostenga con su maternal intercesión.