Saúl Alejandro Flores

Amables lectores haré un pausa respecto a la secuencia de temas en la cual les estuve compartiendo los pormenores que imperan en el renglón jurídico y normativo del agua, me encontraba con el aspecto relacionado a la competencia federal, para pasar a la estatal y luego a la municipal posteriormente haré una serie de reflexiones en torno a ello, vinculando con los escenarios y retos actuales.
Esta pausa obedece a que en este momento se vive en Aguascalientes un parteaguas crucial y complicado para el desarrollo de una estrategia eficaz que permita no sólo diseñar sino emprender una gestión del recurso hídrico a la altura de la problemática actual y más allá de los retos, se requiere visión por transformar y trascender los modelos establecidos, porque es imperante no sólo detener el problema sino a mediano y largo plazo revertir los efectos de aquellos problemas hídricos que no parecen tener solución.
Ahora bien, vayamos entonces a comentar por qué el título de esta columna, la semana pasada se anunció la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública en el Estado, la cual para el caso que nos interesa desaparece al INAGUA Instituto del Agua de Aguascalientes, lo anterior, como una de las medidas encaminadas a ahorrar dinero ante la restricción que presenta el sector público, sus funciones quedarían distribuidas entre la Secretaría de Obras Públicas y la Secretaría de Medio Ambiente. Ambas dependencias corresponden al sector centralizado, desapareciendo a un organismo descentralizado, aquí se tiene el primer conflicto, o hecho que demuestra que el agua no es una prioridad para la administración estatal actual; en síntesis, Aguascalientes perderá seis años respecto a la posibilidad de implementar una política hídrica fluida, contundente y con visión, lo que hagan las dependencias por muy buenas intenciones que tengan sus titulares y consultores, servirá para dos cosas: “…”, a lo mejor tendrán plantas de tratamiento con alta tecnología, colectores, inversión, pero jamás tendrán una política hídrica, tendrán un programa hídrico a lo mejor, pero parece que en el gobierno estatal no se tiene la claridad, de qué es un programa sexenal y un programa sectorial, más aún ha quedado demostrado que se ha ignorado el carácter normativo de un programa sectorial, me remito a los hechos, pues tal es así que no se han hecho valer y como resultado tenemos la anarquía que ha imperado desde la planeación urbana y el descontrol por parte de los fraccionadores, desorientación respecto a las factibilidades, ausencia de información y cuando la hay está desperdigada entre el número de dependencias que existe en el espectro del sector público.
Al comenzar la presente administración le comenté a un buen amigo y excompañero de trabajo ahora un funcionario con alta responsabilidad en oficinas centrales de CONAGUA, sobre la tendencia en la llamada ”reingeniería” que se pretendía en el estado, y me dijo: ”que pena, divide y vencerás”, lo anterior, porque la autoridad del agua desde la perspectiva sectorial quedó fulminada, por mucho que pretendan dejarla como subsecretaría por la aparente importancia que le pretendan dar en el discurso.
Una verdadera gestión del agua JAMÁS y lo digo con mayúsculas se logrará desde una dependencia centralizada, sería interesante que los asesores o quienes sugirieron la reingeniería regresen a las aulas universitarias y recuerden con cabalidad su curso de Derecho Administrativo, sino lo hicieron qué pena por su decisión, y si lo hicieron ¿cómo es que aprobaron la materia?
Debo advertir que estas observaciones no tienen la intención de criticar por criticar, lo que asevero obedece a varias experiencias observadas, vividas al interior de dependencias del sector agua y la vinculación y trabajo con organizaciones nacionales del sector hídrico, no deseo ningún mal al Estado, pero si veo un retroceso y parálisis, en una decisión que le costará a Aguascalientes. Retomemos otra vez el carácter de un descentralizado que por su propia naturaleza cuenta con “personalidad jurídica y patrimonio propio”, condición que permitiría lograr un organismo autosuficiente, y como ejemplo está la CEAS de Querétaro, y otros, que por cobrar sus servicio, logran un nivel de ingreso que les permite no convertirse en una carga, INAGUA cobraba servicios y pudo haber ampliado la gama, para no convertirse en una carga para el erario público, comenzaba a hacerlo, es una pena, que no se haya valorado al INAGUA, es una pena que también hayan desfilado directivos testimoniales aunque hayan cumplido con el trabajo cotidiano, pero que no le inyectaron ese plus que demandan las dependencias y más el agua por ser un sector vulnerable. (Adiós a la descentralización del agua o posibles estrategias como la gestión de aguas de jurisdicción no federal).
Un organismo descentralizado tiene como máxima autoridad un órgano de gobierno, el cual pudo haber incluido una representación social más representativa, eso ya lo he dicho en varias ocasiones a lo largo de los casi siete años que llevo en este espacio semanal, hubiese sido la instancia para superar el discurso de la tan cacareada gobernanza por una efectiva participación y corresponsabilidad, pues aunque la secretaría que tenga a su cargo el fragmentado sector agua convoque a la sociedad organizada, no pasará de ser una inútil escaparate de sexenio. Además, seguirán sueltos los usuarios sin encontrar la debida articulación que permita hacer frente insisto a los problemas históricos del agua.
Puedo decir más cosas y con más fundamentos, pero el problema del agua le ha quedado grande a los actores políticos, es ridículo ver como piden firmas para que no corten el servicio, o que se revierta la concesión (sic), o que la “concesionaria se va”. Hasta el momento ninguno ha planteado una estrategia de política hídrica y ¿Por qué?: porque no les importa, les importan los votos o dar trabajo a sus colaboradores de campaña. ¿Qué nos queda a los ciudadanos? esperar cinco años y a quien llegue a gobernador que descentralice el agua “otra vez”, el actual sexenio se perdió; como usuarios queda el organizarnos y plantear un esquema que permita recuperar el “sexenio perdido del agua”, diseñando la política hídrica que no se hará en este sexenio. Así que usuarios del recurso hídrico a trabajar, pues quienes ocupan cargos en las competencias locales harán otras actividades que la inercia les marcará. Debemos actuar organizada y propositivamente con visión para lograr que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: [email protected]

¡Participa con tu opinión!