Conciliar y convencer con el ejemplo guiaron la vida del profesor Enrique Olivares Santana, que supo interpretar la política como entrega, dedicación, esfuerzo, servicio, en la que no hay límites de horario ni de espacio.

Durante más de medio siglo ocupó cargos de índole local y nacional y nunca impuso su criterio. Por el contrario, fue proclive a escuchar y analizar para de ahí tomar las decisiones que mejor convinieran a la sociedad, que de siempre la consideró alfa y omega de su ocupación pública.

La figura del maestro Olivares se agiganta en estos tiempos de discrepancia, en que se registran “los escenarios más complejos y peligrosos de la historia, donde llevamos 100 días sin política”, manifestó la periodista Beatriz Pagés Rebollar, en la conferencia magistral que ofreció en la Casa de la Cultura, a 15 años del fallecimiento del quien fuera gobernador de Aguascalientes y secretario de Gobernación

En presencia de la profesora Belén Ventura de Olivares y de sus hijos Héctor Hugo, Elsa, Dora y Teodoro, Pagés hizo un reconocimiento al hombre que supo trascender sin olvidar sus orígenes, lo que hasta la fecha es camino y destino de quienes aspiren a seguir sus pasos.

México registra en estos momentos una etapa en la que el poder se ejerce a través de la confrontación, la amenaza, la división y la destrucción, lo que hace crecer más a figuras de la política nacional, que dedicaron sus energías a construir instituciones de las que hoy aún gozamos, como la propia Casa de la Cultura, que surgió a instancias del profesor Enrique Olivares durante su gobierno (1962-1968) y que luego se replicó en todo el país.

La conferencia “Un hombre de la Revolución y de la República” se enfocó en la labor del ex mandatario y en los logros alcanzados por los sucesivos gobiernos nacionales que le dieron solidez al país, lo que hoy se busca desmantelar, de romper el orden constitucional y el estado de Derecho, que se ha dedicado a concentrar y centralizar el poder en un solo hombre y en un reiterado interés de dividir, y de cómo el poder se ejerce a través de quienes obedecen órdenes y en contra de aquellos que se atreven a utilizar su libertad de conciencia para lanzar cualquier crítica.

En estas condiciones, apuntó, “lo que actualmente vivimos hace crecer aún más la figura de políticos como Enrique Olivares Santana, porque él nunca utilizó el poder para destruir a sus adversarios. No lo hizo ni por medio de la ofensa, ni a través de los instrumentos que ponía a su disposición el Estado”.

El reconocimiento lo extendió a la maestra Belén Ventura, que además de esposa y madre supo ser consejera del político y al mismo tiempo guiar los pasos de sus hijos, por lo que ella, a sus 96 años, es un ideal para aquellas y aquellos que deseen superarse

“Enrique y Belén no sólo enseñaron el abecedario, no sólo colocaron la bandera blanca de alfabetización. También convivían con los niños y los padres de familia, los cuidaban, los aconsejaban, los escuchaban, servían de asesores matrimoniales y resolvían conflictos de las comunidades”, puntualizó.

Al final, la señora Belén Ventura dirigió unas palabras de agradecimiento a Beatriz Pagés Rebollar y a los periodistas Francisco Gamboa López y Agustín Morales Padilla, que dedicaron unos minutos para recordar sus vivencias durante el gobierno de Olivares Santana y de cómo se mantuvo esa relación en los cargos que más tarde ocupó, tanto en la Secretaría de Gobernación como en la dirección general de Banobras, embajador en El Vaticano y en la República de Cuba, líder del Senado y miembro de la Cámara de Diputados.

Previamente, en el recinto oficial del Congreso del Estado, la LXIV Legislatura llevó a cabo la Sesión Solemne, en la que se develó el nombre con letras doradas de Enrique Olivares Santana en el Muro de Honor del salón de sesiones, en presencia del gobernador Martín Orozco Sandoval, de la magistrada presidenta del Supremo Tribunal de Justicia, Gabriela Espinosa Castorena, y de la diputada presidenta de la mesa directiva del segundo período de sesiones ordinarias, .Mónica Janet Jiménez Rodríguez.

En la ceremonia se rindieron honores a la Bandera a cargo de la escolta y banda de honor de la XIV Zona Militar y el Himno Nacional fue entonado por los asistentes, que ocuparon en su totalidad las butacas de los dos niveles.