Por: Itzel Vargas Rodríguez

México es un país en donde pareciera que si ha sucedido algo malo, no podría pasar algo peor… y justamente eso es lo que ocurre. Cuando ya no le damos crédito a que algo se convierta en un asunto más cruento y turbio, sale un nuevo hecho que viene a sorprendernos justamente por su irrealidad.

El Gobierno Federal, ha ido enfrentando en sus 5 años de gobierno decenas de escándalos de corrupción, y no ha habido un plan de contención tanto de forma discursiva como políticamente práctica, lo suficientemente fuerte como para menguar los daños que en credibilidad y percepción pública se han generado.

Se agudizó la crisis gubernamental con el repetitivo patrón de aparecimientos de acusaciones muy serias a ex gobernadores que promovían en su momento de promoción electoral, ser la “nueva cara del PRI”, y sin embargo, resultaron ser personas cuyos actuar aún nos es muy difícil de entender para la mayoría de los mexicanos, sobre todo por su osado descaro.

El Gobierno Federal comenzó el año pasado tratando de calmar un poco la enorme ola de desaprobación que enfrentaba, con eslóganes como “Las cosas buenas casi no se cuentan, pero cuentan mucho”, cosa que, la gente en el día a día, lo tomó como una frase jocosa en situaciones que referían a: limpiarse las manos, hacer una frase cínica de algo, etc. Y este año se ha resumido en “Lo bueno cuenta y cuenta mucho”.

Hace algunas semanas comenzó a hacerse más fuerte la noticia acerca del probable vínculo entre la empresa Odebrecht y el gobierno mexicano en casos de corrupción como los que hubo en otro par de países de Latinoamérica, y por los que ya se han cortado cabezas de grandes dirigentes políticos.

En el caso de México se vincula con Emilio Lozoya, quien fuera Director de PEMEX en los primeros años del Gobierno del Presidente Peña, y hace unos días, se corrió la noticia de que el titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales, Santiago Nieto, había encontrado relación entre Odebrecht y Lozoya, recibiendo dinero de la empresa brasileña para campaña. Cosa que evidentemente el ex director de PEMEX negó… lo que ha causado mucha suspicacia, es que justamente después y en cuestión de horas, Nieto es destituido de su cargo, y ahora, quedó en manos del Senado decidir si se le destituye permanentemente del cargo, o regresa a él.

El procedimiento de elección al parecer no es tan transparente como debiera serlo, pero es interesante analizar, el orden de los hechos porque eminentemente este es un caso que pudiera afectarle de una forma más significativa al gobierno Federal, en lo poco que le queda de credibilidad, y no sólo a la federación, a todo el Senado que para variar, como buena institución pública, no goza de la confianza social.

Es una acusación muy grave considerar, que se compruebe que una empresa con ya tan mala reputación como Odebrecht efectivamente haya incidido en las campañas electorales de México, y como ya están a la vuelta de la esquina los tiempos electorales de la presidencia, es posible que el tablero se mueva de tal forma que lo que dijo el Fiscal, trate de pasarse lo más desapercibido posible y por eso se le cesó de su cargo sin más ni más.

La mala noticia para este tipo de reacción política “a la antigüita” en la que se callan las cosas, se hace simulación y actos llenos de opacidad, es que en una época con tanta facilidad para la masividad informativa como las redes sociales, las verdades se quedan dispersas en la web y la gente se entera con facilidad de ellas, y eminentemente no se pudo haber elegido un peor momento para destituir a quien vigila los delitos electorales, en un momento previo a elecciones.

Nosotros, los ciudadanos, vemos error tras error cometido por la clase política y en ello basamos nuestro descrédito… pero ellos, sabe en qué pensarán que pareciera que no ven las consecuencias a largo plazo de sus actos: la no tan positiva respuesta ciudadana en las boletas de la próxima elección.

[email protected] / @itzelvargasrdz

 

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