CDMX.- La esposa de un afamado abogado coludido con el narcotraficante. Una joven que cree que un amorío con un capo es lo único que la sacará de la pobreza. Una periodista que para encontrar la nota se involucra con un sicario. Una actriz estrella de narcoseries que se cuestiona lo que hace.
Esos son los ejes temáticos de algunos de los monólogos de «Estelas del Narco», un proyecto teatral que pretende ser un contrapeso a películas y series que abordan el tráfico de las drogas.
Dirigido por Claudia Ríos, el montaje además cuenta con un reparto como pocos: Bárbara Mori, Marimar Vega, Arcelia Ramírez, Lisa Owen, Fabiola Campomanes, Dayana Garroz, Irán Castillo, Gala Montes, Oka Giner y Ximena Herrera.
“Yo llevo varios años rechazando proyectos de narcos. Siento que poner al narcotraficante en las series de ficción hace que los niños crezcan viendo eso, queriendo ser como ellos. Yo nunca he estado de acuerdo con eso, siempre lo he rechazado.
“Cuando Michelle Morán (la productora) me manda los monólogos y me cuenta el proyecto y leo los monólogos, me doy cuenta de que es un proyecto que habla de las consecuencias del narcotráfico”, cuenta Mori en entrevista.
Quien sí ha participado en narcoseries es Owen, la “mamá” de Aurelio Casillas en «El Señor de los Cielos».
Reconoce que la mayoría de estas producciones no son de la mejor calidad y, más allá de su contexto, reflejan meros parámetros telenoveleros: historias de amor entre gente bonita.
“Esta situación abre la posibilidad a textos teatrales, que se trabajan más, que abren preguntas, dan otras aristas que tienen que ver no nada más con los narcotraficantes, sino quién está involucrado y todas las víctimas que esto arrastra”, considera Lisa.
«Estelas del Narco» debutará en octubre con una gira en teatros estadounidenses, aunque con miras a estrenar en México el próximo año.
A pesar de que da una mirada distinta al problema, no pretende aleccionar ni moralizar, dicen sus involucradas. Que el público, y ellas, reflexionen.
En cada función, cuatro actrices interpretarán dos monólogos cada una en un escenario austero, diseñado por Matías Gorlero. La idea, sin embargo, es que el espectador entre en la cabeza de los personajes.
“En un espacio donde se necesitan tantos espacios lo más fácil es que no haya ninguno. Vamos a tener pantallas con mapeo: algunas de las escenas las imágenes serán abstractas, en otras realistas”, comenta la directora Ríos. (Mario Abner Colina/Agencia Reforma)