José de Jesús López de Lara

Un hombre fue ejecutado de dos balazos durante la mañana del lunes. Fue atacado cuando salió a pasear a su perro en calles del fraccionamiento Paseos de San Antonio, por unos sicarios que lograron escapar con rumbo desconocido.
La víctima mortal realizaba trabajos de “espiritismo” y los habitantes de la zona lo conocían con el apodo de “El Lobo”.
Fue identificado por la Fiscalía General del Estado como Luis Héctor, de 49 años, quien contaba con antecedentes penales.
Los trágicos hechos se registraron cerca de las 11:20 de la mañana del lunes, en la calle Capri y esquina con la calle Frisia, en el fraccionamiento Paseos de San Antonio.
Hasta ese lugar llegaron policías preventivos del Destacamento “Morelos” y policías estatales, además de la ambulancia ECO-341 del ISSEA.
Tirado en el piso boca-abajo, quedó el cadáver de una persona del sexo masculino que más tarde fue identificada como Luis Héctor, alias “El Kabil” o “El Lobo”.
A fin de realizar las investigaciones correspondientes, acudieron a la escena del crimen los agentes del Grupo Homicidios de la PME, personal de Servicios Periciales y el agente del Ministerio Público de Hospitales.
El hombre ejecutado presentaba un balazo en la cabeza, a la altura de la región temporal y otro más a la altura de la clavícula.
En la escena del crimen fueron localizados dos casquillos percutidos calibre 9 mm.
De acuerdo a la versión de una testigo, el hombre caminaba por la calle Capri en compañía de un perro, ya que aparentemente lo había sacado a pasear.
Al llegar al cruce con la calle Frisia fue interceptado por los tripulantes de un vehículo Nissan Tsuru, color rojo, del que se desconocen más características.
Aparentemente la víctima conocía a sus tripulantes, ya que se dirigió hacia ellos, pero al estar a la altura de la portezuela del copiloto, uno de los sicarios le disparó en dos ocasiones y logró matarlo.
Enseguida, el coche arrancó velozmente y se dio a la fuga con rumbo desconocido.
Aunque policías estatales y policías preventivos implementaron un operativo por la zona, no se logró dar con el paradero de los sicarios.
Agentes de la Unidad de Investigación de Homicidios de la FGE trataban de establecer el móvil de la ejecución.
Las primeras pistas que surgieron, fue que la víctima trabajaba para un grupo de la delincuencia organizada.
Además de ello, realizaba trabajos de “espiritismo” y hacía “limpias”.