Cajuela de 550 litros, transmisión automática de 6 velocidades y capacidad para 5 pasajeros. Suena bastante normal, ¿no? Sin embargo, el Ioniq de Hyundai tiene un detalle: cuenta con una motorización híbrida.

Estéticamente, luce como un sedán moderno: tiene un diseño extrovertido pero no dramático, con algunos detalles enfocados en aumentar su eficiencia como la parrilla activa en el frente que se abre y cierra dependiendo de las necesidades de enfriamiento.

El tren motriz integra un motor de combustión de 1.6 litros, 104 caballos de fuerza y un motor eléctrico de 43 caballos. Aunque no es tremendamente potente para un 1.6, opera en ciclo Atkinson, que es el preferido de las motorizaciones híbridas por su alta eficiencia.

La operación de ambos motores es muy armónica, pasando de propulsión completamente eléctrica a combinada y viceversa suavemente. Cuenta con una transmisión de doble embrague que le permite realizar cambios rápidos y sin interrupciones de potencia a altas velocidades.

El equipamiento es suficiente. Hyundai economizó en algunas cosas como el freno de estacionamiento convencional en lugar de electrónico, pero incorporó pantalla táctil de 7 pulgadas compatible con CarPlay y Android Auto.

En cuanto a rendimiento de combustible, la marca promete 28 kilómetros por litro y aunque nosotros sólo obtuvimos 20 es un muy buen resultado para sus prestaciones y tamaño.

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