“Toda palabra dicha o escrita es lenguaje muerto”.

Robert Louis Stevenson

En el proceso de comunicación se puede decir que el pionero es el lenguaje no verbal. Antes del lenguaje oral o escrito, la comunicación no verbal estaba presente, era la manera en que los seres humanos podían entenderse, a través de gestos, ademanes, posturas y sonidos. Este lenguaje era universal, podían expresar a través de él sentimientos y pensamientos sin el temor de que no fueran comprendidos. Posteriormente se desarrolló el lenguaje verbal que hoy en día es el vehículo de comunicación al que prestamos más atención, dejando de lado, hasta hace unos cuantos años, la importancia de la comunicación a través del lenguaje no verbal.

Es curioso darse cuenta cómo el concepto que la mayoría de la gente tiene ante las palabras “Comunicación no Verbal” está relacionado únicamente a los gestos y ademanes de una persona. Esto no puede estar más alejado de la realidad, ya que en el proceso de percepción, quedan involucrados muchos más elementos que sustentarán o impedirán la apreciación adecuada de la proyección de una imagen tanto de una persona, como de una institución u objeto.

La frase colocada al principio de este tema me hizo mucha resonancia, ya que, como dije anteriormente, durante mucho tiempo se le restó importancia a la comunicación emanada del cuerpo. Nos acostumbramos tanto a escuchar sonidos, y a pensar que solamente así existía la comunicación, que dejamos de prestar atención a lo que cada persona activa realmente decía con su cuerpo y su entorno. No es que el lenguaje oral o escrito en sí sean lenguajes muertos, es simplemente que son opacados ante la desbordante información que proporciona el lenguaje no verbal en comparación. De hecho, tanto el lenguaje verbal como no verbal deben coexistir. No se realiza comunicación alguna, si no se presenta la coherente participación de ambos en ella.

Es interesante observar cómo el cuerpo con sus reacciones, movimientos y entorno, dice mucho más de lo que expresa en ocasiones su boca. La dilatación de las pupilas, el incremento de bombeo de sangre al rostro, la dirección de una mirada, la temperatura de una habitación, el contexto de una situación, estos y miles de detalles más pueden enviar millones de mensajes ocultos que se encuentran ahí, para el ávido ojo del observador.

El Poder de tu Imagen.

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