Jessika Becerra
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- La generación Afore, aquellos que comenzaron a laborar en julio de 1997, necesitará de un empleo donde cotice a la seguridad social por lo menos durante 24 años para contar con una pensión para su retiro.
Cotizar mil 250 semanas como lo exige la ley es un requisito casi imposible para jóvenes y no tan jóvenes que entran y salen del mercado formal, según especialistas y cálculos oficiales.
Según la Comisión Nacional de Ahorro para el Retiro (Consar), esta generación ha cotizado a la seguridad social sólo 42.9 por ciento del tiempo que ha trabajado, el resto lo ha pasado en la informalidad.
Se trata principalmente de mujeres que tienen que abandonar el empleo, jóvenes que son contratados sin seguridad social y personas que iniciaron muy tarde en la formalidad.
Muchos de ellos, en el mejor de los casos, llegarán a los 65 años y recibirán en una sola exhibición lo que reunieron en la Afore, independientemente si ese monto les alcanza para vivir su vejez.
Beto, un egresado de sicología, con maestría en negocios es un caso. Cotizó entre los 18 y 20 años, después fue policía auxiliar sin prestaciones y a los 23 ingresó a una consultoría de recursos humanos.
Cuenta que, sin embargo, cada 30 semanas su empresa cambia de razón social y deja de cotizar por periodos.
Un país de bajos salarios, sin oportunidad de empleo formal será un país de viejos pobres, advierten Berenice Ramírez y Ramiro Tovar, analistas de pensiones.
Exponen que el sistema de ahorro para el retiro no se diseñó para enfrentar los altos niveles de informalidad.