El consumo de energía en el hogar representa uno de los principales gastos que deben afrontar las familias cada mes. Actualmente, la vida cotidiana está basada totalmente en el consumo de fluido eléctrico, y todos los aparatos y herramientas que se utiliza habitualmente en la vivienda dependen de la red eléctrica. Es necesario, por tanto, tener unos hábitos que contribuyan a reducir el consumo eléctrico y disminuir así la factura de la luz.

En los tiempos que corren, se hace necesario para las familias buscar el ahorro en cada apartado de su vida diaria. Uno de los principales gastos del hogar está relacionado con el consumo de electricidad, pues la calidad de vida de la sociedad occidental se encuentra basada principalmente en el fluido eléctrico. Todos los aparatos, electrodomésticos y herramientas que se utilizan en el hogar normalmente dependen de la luz para funcionar. Es por eso que se hace necesario conocer las mejores maneras de reducir el importe del recibo de luz y empezar a ahorrar.

Ahorrar luz en el consumo doméstico

En las viviendas, se tienen una gran cantidad de aparatos eléctricos conectados y muchos de ellos de manera simultánea. Conocer cómo ahorrar en el consumo de energía de dichos electrodomésticos, puede significar una gran diferencia para reducir el precio que pagamos a las operadoras de energía que suministran luz en el hogar.

Ahorrar energía en la cocina

Los principales aparatos eléctricos que se suelen utilizar en la cocina son el microondas, el lavavajillas, el horno, la vitrocerámica, la lavadora y el frigorífico.

De entre estos electrodomésticos que acabamos de mencionar, el que más consume es el frigorífico, y en la factura de la luz suele suponer un 19%. Para poder ahorrar en el consumo de este aparato, se debe situar en un lugar donde no le dé el sol y, además, descongelarlo a menudo. El motivo de la primera medida es evitar el sobrecalentamiento y que tenga que trabajar más para alcanzar la temperatura deseada. El motivo de la segunda es que la formación de las placas de hielo impide su correcto funcionamiento y también supone que el aparato trabaje más forzado, es decir, que consuma más.

La temperatura óptima a la que se debe mantener el aparato es de 5º para el frigorífico y -17º para el congelador. Así mismo, hay que tener en cuenta que cuanto más se abra y se cierre la puerta de este aparato eléctrico mayor será su consumo para mantener la temperatura, por lo que habrá que evitar aperturas innecesarias. Para cuando se vaya a cocinar, por ejemplo, sacar todo lo necesario.

La lavadora es otro de los electrodomésticos que se encuentra en la lista de los que más energía consumen. El mejor consejo para ahorrar en los lavados es utilizar ciclos cortos con agua fría o templada.

En relación al lavavajillas, aunque hay muchos mitos sobre su alto consumo, sale más rentable que lavar a mano. Cuando se friega a mano, se gasta una mayor cantidad de agua y nunca se consiguen los resultados del lavavajillas en cuanto a eliminación de gérmenes y bacterias.

En relación a la vitrocerámica, los recipientes deben ser más grandes que la fuente de calor para que absorba toda la temperatura posible y aprovechar el calor residual, apagar la vitro cuando los alimentos estén a punto de terminar de cocinarse, el calor que queda será suficiente y no habrá gasto energético.

Por último, otro de los aparatos que más consumen en la cocina es el horno. Cuando se pueda, es preferible recurrir al microondas, y en caso de utilizar es horno, no se debe abrir y cerrar demasiadas veces, ya que se pierde calor y se consume más para recuperarlo.

Ahorrar energía en iluminación

La iluminación es una de las principales fuentes de consumo que aumentan sustancialmente el recibo de la luz en términos generales. Teniendo unos buenos hábitos de consumo, en este sentido, se puede ahorrar mucho en el importe total de la factura.

El principal consejo es utilizar al máximo posible la luz natural. Para ello, se tendrán siempre las personas subidas y las cortinas abiertas durante todo el día.

Las bombillas de bajo consumo y las lámparas led son los grandes aliados para ahorrar en la iluminación de las viviendas. Aunque al comprarlas puedan parecer más caras, en realidad no lo son, se trata de una inversión. El dinero invertido se recuperará a corto plazo en cada factura eléctrica, pero es que, además, la vida de estas bombillas es muy superior a las convencionales, por lo que se produce un doble ahorro al no tener que reemplazarlas con tanta asiduidad.

Instalar detectores de presencia es otra gran solución para aquellos lugares donde la luz no se utiliza con frecuencia, sin necesidad de tenerla todo el tiempo encendida. Es una excelente opción para las zonas de jardín, pues se tendrá luz durante el tiempo estrictamente necesario.

En las zonas donde se hace necesario contar con una buena iluminación, como puede ser la cocina, se puede recurrir al uso de fluorescentes, que consumen menos y dan una buena cantidad de luz al bañar toda la estancia.

Ahorrar energía en aparatos eléctricos

En cuanto a todos los aparatos eléctricos que se tienen en el hogar, es importante tenerlos completamente apagados cuando no se están utilizando. Esto se puede conseguir fácilmente con el uso de una regleta si se tienen varios enchufados. Así mismo, es importante elegir electrodomésticos con la mayor eficiencia energética posible, algo que puede observarse en la etiqueta energética que todos ellos deben portar.

Otros aparatos de uso habitual en el hogar y de alto consumo son los ordenadores y televisión, debido a la pantalla. Para conseguir reducir este gasto, se puede disminuir la iluminación en las pantallas, siempre y cuando no perjudique la visión de los usuarios.