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Contralorías, ¿para qué?

. Publicado en José Luis Gómez Serrano

México es prolífico para dar nombres nuevos a viejas iniquidades. Todos los sexenios el gobernante en turno le cambia el nombre a dos o tres secretarías, como si parte de su trabajo fuera definir su personalidad dejando su sello en las apariencias y no en la sustancia. ¿De qué sirve a México que la antigua Contraloría se llame ahora Secretaría de la Función pública? Para esta dependencia (SFP) y las numerosas oficinas que pretenden hacer un trabajo de supervisión del quehacer gubernamental, tanto a nivel de la federación como de los estados, el nombre es lo de menos; aplico el viejo refrán aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Sí, lo aplico en el sentido peyorativo.
Hay muchas maneras de fastidiar a un país, pero la más socorrida es el saqueo de sus riquezas en cualquier orden. Sobre España cayó el estigma de la Historia de haber saqueado la plata y el oro del Nuevo Mundo, pero en mi opinión personal fue mucho más grave el mal uso que le dio a esos recursos: financiar guerras en donde no tenía nada que ganar y casi todo que perder. Con ese manejo de sus recursos, la España poderosa -la más poderosa del mundo hacia 1550- se convirtió en un país segundón a la vuelta de los años.