Discurso
En días pasados, el presidente Barack Obama acudió al Congreso de los Estados Unidos para presentar su informe de labores. Se le conoce como ‘State of the Union Address’, lo cual vulgarmente lo podríamos traducir como la comparecencia sobre el estado que guarda la unión o el país.
Como una muestra de civilidad a todo el mundo, los Republicanos y Demócratas no impidieron el paso los unos a los otros, no rechiflaron sus posturas, no insultaron al presidente, no bloquearon el discurso del primer mandatario pese a que se encuentran en un competido proceso electoral que busca precisamente la sucesión presidencial.
En nuestro país es distinto. El formato de informe presidencial, como consecuencia de las constantes muestras de inmadurez política de todos los actores, incluido muchas veces el presidente, ha sido constitucionalmente modificado para que no sea una comparecencia personal y solamente sea la entrega física de los documentos que el ejecutivo presenta al Congreso para informar sobre el estado que guardan las cosas. Conclusión, ya nunca veremos ni tendremos la oportunidad de que las palabras de un líder sean aliento de unión y de cambio.
La calidad excepcional como orador del presidente Obama es innegable, reconocida por partidarios y contrarios políticos. Es sin duda uno de los mejores en ese rubro que este nuevo Siglo nos presenta. Será nuevamente una de sus principales herramientas en la campaña que emprenderá para buscar la reelección en su puesto, lo que seguramente causará estragos a sus adversarios.
En la referida comparecencia, el primer afroamericano en ocupar la ‘Oficina Oval’, comenzó elogiando a las fuerzas armadas de su país. Utilizó un ejemplo de cómo trabajan en sus misiones los militares, es decir, sin ambiciones personales sino todos juntos enfocados en el objetivo. ‘Imagínense lo que podríamos lograr si siguiéramos su ejemplo’, fueron sus palabras al Congreso, lo que de inmediato desató aplausos de todos los presentes.
El mensaje del discurso fue claro, en tiempos de crisis, más vale estar unidos que divididos. Unas palabras fuertes, pues la oposición con Obama ha sido dura en su mandato, especialmente con el bloqueo en el Congreso de algunas reformas legislativas impulsadas. Aunado a ello, las palabras también infirieron un mensaje de proteccionismo económico. Apostar por el capital nacional, cueste lo que cueste.
Nuevamente enfrascado por aplausos, el mensaje a empresarios y políticos fue el de adoptar una tendencia para favorecer la mano de obra estadounidense, el desarrollo de empresas cuyo capital sea de origen local, así como promover un régimen que disminuya el costo fiscal para lograrlo.
‘Del plato a la boca, se cae la sopa’, dice un refrán popular mexicano. Habrá que ver que los actores políticos de nuestro ‘vecino del norte’ en efecto realicen acciones para potencializar la economía de forma sana en su país y, por en ende, en el resto del planeta. Que la motivación de las palabras los haga ver más allá de los triunfos o posturas electorales.
Como bien lo señaló al final de su comparecencia, los Estados Unidos de América enfrenta un reto como nación y como líder de una economía global, el cual solo será superado si todos los partícipes de la sociedad y la política trabajan en conjunto por el objetivo común de ser un mejor país. Palabras claras, que motivan al escucharlas, pero que comprometen a realizar mucho trabajo y a renunciar a duros intereses para el beneficio de la colectividad. Palabras también que deben ser acogidas por los líderes políticos de muchas naciones, impulsar el desarrollo sin importar el costo político.
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