GRAN DETONANTE
La semana pasada hice comentarios en relación con los candidatos que realizan campañas políticas para obtener votos que los lleven a los puestos que aspiran. Durante las campañas, asenté, unos prometen cosas que difícilmente pueden cumplir, toda vez que carecen de sustentos reales; pero otros, por su visión, honestidad y alto grado de responsabilidad, ofrecen aquello que es viable, necesario y de beneficio para todos. Tal es el caso del ingeniero Carlos Lozano de la Torre, quien en campaña, como candidato a Gobernador, prometió hacer lo necesario para que los habitantes de Aguascalientes tuvieran empleo y con éste recuperaran la economía familiar, como la que imperaba en años pasados. En otro orden de cosas, prometió la creación de una nueva universidad con el fin de ampliar, significativamente, la cobertura de educación superior para más jóvenes con deseos de terminar una carrera técnica o profesional.
Ya siendo Gobernador Constitucional del Estado, el Ing. Carlos Lozano de la Torre, en el primer año de su gestión se dio a la tarea de empezar a cumplir con una serie de compromisos contraídos en su campaña política, de los cuales, en esta ocasión, únicamente destacaré dos que harán historia en su administración: la instalación de la segunda empresa NISSAN y la creación de la nueva universidad.
¿Qué significa la instalación de esta segunda empresa NISSAN en Aguascalientes? Esta empresa es un detonante poderoso para el desarrollo del Estado: desde la construcción de su planta física, pero sobretodo en el desarrollo de sus labores propias, generará miles de empleos directos e indirectos para los habitantes de la Entidad, y con los empleos que oferte se reactivará la economía familiar y la de la sociedad en general, creando con ello las condiciones para una mejor calidad de vida de las personas y progreso para todos. Y para que haya congruencia en la formación de ingenieros y técnicos que requerirá la nueva empresa y las que necesitan las ya existentes, urge una profunda reestructuración y reorientación del sistema educativo estatal, desde la educación básica hasta la educación superior. En las escuelas de educación básica se necesita sacudir conciencia de docentes y directivos para que se brinde, sin pretextos, una verdadera educación de calidad en la que destaquen preponderantemente aprendizajes relevantes, desarrollo efectivo de competencias, práctica permanente de valores, dominio del inglés y uso cotidiano de la nueva tecnología. Con base en una sólida educación básica, la educación media superior necesariamente tendrá que darle continuidad a la calidad educativa para que la educación superior, a su vez, pueda formar a los técnicos que requieren las empresas instaladas y las nuevas que próximamente funcionarán.
Es grave error pensar que los profesionistas y los técnicos se descubren y se forman hasta en la educación superior. Éstos se descubren y, por tanto, se les debe atender con propiedad desde la educación básica: en el jardín de niños, en la escuela primaria y en la escuela secundaria, los maestros debemos tener capacidad para darnos cuenta de las primeras tendencias o preferencias de estudio que los niños manifiestan, de las potencialidades que tienen, de las habilidades innatas o de las que desarrollan con facilidad, unos en mayor grado que otros, pero todos tienen capacidades que desenvolver. Y es deber profesional y ético de nosotros, los maestros, facilitar a los niños su evolución progresiva hacia la formación de lo que son capaces: las matemáticas, el español, las ciencias, la física y la química, entre otras asignaturas, para eso sirven y por eso están en los planes y programas de estudio. No es suficiente pues que en la educación básica, los niños apenas sepan deletrear, que apenas puedan sumar 1 + 2, o que apenas puedan recitar de memoria una pequeña fórmula de química, sin saber su significado, mucho menos su aplicación. Si en la educación media superior y superior, los alumnos de educación básica llegan con este pobre presupuesto de “conocimientos”, siempre serán pírricas o mínimas sus posibilidades de éxito en los niveles superiores y en la vida, salvo casos excepcionales en que por azares del destino pueden salir airosos. En tal virtud, para no exponer a los educandos de educación básica en las puertas del fracaso, cobremos conciencia de la grave responsabilidad que tenemos con ellos y con sus padres. En cambio, si enviamos a nuestros alumnos a la educación media superior y superior con aprendizajes relevantes, efectivos y eficientes, en estos niveles habrá mayores posibilidades de una formación de profesionales y técnicos de la calidad que necesitan las empresas en los tiempos actuales y en el futuro. Y estos serán los retos de la nueva universidad que está en proceso de construcción, junto con las ya existentes.
Entre los padres de familia, en la sociedad en general, pero sobretodo entre los estudiantes, también debe haber una profunda transformación cultural, la cual debe caracterizarse por tener una alta preferencia por las ingenierías o carreras técnicas, toda vez que son éstas las que soportan y generan la productividad y el avance económico de la población. Entre otras cuestiones, estos son algunos aspectos que detona la instalación de la nueva empresa NISSAN y la fundación de una nueva universidad, para bien de todos. No faltarán los que intentarán obstaculizar estas obras, por razones políticas; sin embargo, nada, ni nadie, puede detener el progreso de un Estado y de sus habitantes, cuando hay un gobierno con rumbo bien definido.
Estos compromisos, como muchos otros, fueron planteados en la campaña política y hoy son una realidad en la actual administración. La sociedad que votó, en su oportunidad, por estas promesas no se equivocó. En las próximas elecciones, se espera que la ciudadanía también sepa elegir a los candidatos que garanticen visión, honestidad y un alto grado de responsabilidad en sus propuestas y en los puestos que ocupen.

